10 marzo 2010 Consejos, Noticias, Seguridad

El Senado aprueba un sistema para localizar niños perdidos en grandes superficies
Mientras nuestro hijo es pequeño es relativamente fácil controlarle si vamos de compras. Aunque no debemos perder de vista el cochecito, el niño por sí mismo no va a salir corriendo. El problema es cuando crecen y el centro comercial se convierte en un lugar por explorar, en sólo un segundo el niño puede desaparecer de la vista. Comprar y mantenerle controlado es una proeza. Muchos niños se pierden, aunque sea temporalmente en las grandes superficies. Así le ocurrió al hijo de Felipe Moreno, quien ha trasladado al PSOE la idea de crear un código de seguridad para estos casos.

El Senado ha aprobado por asentimiento la puesta en marcha del Código Adam. Este sistema de alerta debe su nombre al pequeño Adam Walsh que fue secuestrado en un centro de Estados Unidos y posteriormente asesinado. Ya se aplica en varios países de América y el funcionamiento es simple. Cuando los padres o cuidadores se dan cuenta de la desparición del menor, facilitan una descripción física y las circunstancias de la desaparición a los responsables del centro. Mediante megafonía y telefonía interna se da aviso y se controlan las salidas, además de revisar minuciosamente el centro comercial. Si a los diez minutos el niño no ha aparecido se avisa a emergencias o las fuerzas de seguridad.

Distintos grupos parlamentarios consideran la propuesta incompleta, ya que no incluye otros lugares de riesgo como aeropuertos, parques de atracciones y acuáticos o playas. Ahora la propuesta está en manos del Gobierno, quien tendría que hacerla funcionar en colaboración de las administraciones competentes. Esperemos que se convierta en una realidad y se amplíe a todos los lugares de riesgo.

La experiencia de perder a tu hijo entre una muchedumbre, aunque solo sea momentáneamente, es aterradora. Desde que el pequeño pueda comprenderlo hay que comentarle lo que tendría que hacer si se pierde, como quedarse quieto y pedir ayuda a un adulto del que se fie, mejor a alguien de seguridad. Ponerle nuestro número en uno de los bolsillos de su ropa, puede ser también de ayuda. Nosotros por nuestra parte, deberíamos intentar mantener la cabeza fría para actuar lo más racionalmente posible y pedir ayuda.

En el mercado hay alarmas de proximidad muy útiles para centros comerciales, lugares muy abarrotados y niños muy inquietos. Aunque nunca debemos usarlas para despreocuparnos.

Vía | El País
Foto | Pymes y autónomos

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