17 junio 2010 Noticias, Opinión

Salvar la pediatría, campaña de los profesionales
Los pediatras españoles han comenzado una curiosa campaña y han agrupado sus reclamaciones bajo el lema “Salvar la pediatría”. Los que han querido participar han grabado un vídeo apareciendo como especies en vías de extinción y todos pueden verse y votarse en el grupo que han creado en Facebook. Sus reivindicaciones, grosso modo, tienen que ver con la falta de pediatras en muchos lugares de España, la fuga de médicos jóvenes al extranjero, la especialización dentro de la especialidad y los posibles cambios que se podrían introducir en la especialidad.

Entre otras cosas nos cuentan que los médicos de familia están ocupando plazas de pediatría sin estar adecuadamente formados. También piden especialidades médicas dentro de la pediatría, es decir que un pediatra pueda ser especialista en neumología infantil, por ejemplo. Sin duda es una campaña efectista, sobre todo cuando nos preguntan a los padres si queremos que a nuestro hijo lo vea un médico de familia o un pediatra. Me parece lícito que cada uno luche por lo suyo pero siendo objetivos veo algunas contradicciones en sus peticiones.

Intentaré explicar mi postura, sin ofender, porque la profesión médica me merece mucho respeto en general y los pediatras, como madre, en particular. Por un lado quiero un pediatra para el seguimiento de mis hijos. Un médico de familia ha estudiado los mismos seis años, por tanto es médico y se ha especializado durante otros 3 4 años en las enfermedades generales, aunque está preparado hay que reconocer que su profesión son los adultos. Aún así son la primera barrera, si sabe diagnosticar y remitir a los especialistas cuando corresponda, no me escandaliza que se encargue de la salud de los niños. Entiendo que no es lo óptimo pero no es una práctica que ponga en riesgo a los menores, en absoluto. Entiendo que los pediatras se quejen si les quitan puestos de trabajo, cada uno tiene su parcela. Normalmente cuando esto sucede es porque no hay pediatras disponibles, o eso quiero pensar.

Por otro lado, respecto a la petición de especializarse más, es donde veo la contradicción. Si quiero un pediatra para la consulta general de mis hijos, también quiero un neumólogo si es necesario. Los especialistas infantiles terminan sus cuatro o cinco años de la especialidad que sea y o bien dedican los últimos a trabajar con niños o lo hacen más tarde, formando parte de un equipo pediátrico. El oncólogo por ejemplo, hace los años de Mir formándose y después puede dedicarse a tratar adultos o niños. Sabe de cáncer y luego aprende a aplicarlo en menores. Que, desde mi modesto punto de vista no es lo mismo que especializarse en niños y luego aprender sobre el cáncer.

Creo que todo esto son debates internos de la profesión, que deberían solucionar entre ellos sin involucrarnos a los padres, y sobre todo sin meternos miedo por la atención que pueden recibir nuestros pequeños. La gran parte de sus reclamaciones son legítimas, lógicas y las entendemos y apoyamos casi todos, otras las entienden los que conocen la profesión y son capaces de leer entre líneas.

En resumen, quiero un pediatra para mi niña, un neonatólogo, si es necesario para el que está por venir, un médico de familia para los mayores de la casa y un geriatra para los menos jóvenes. En caso de necesidad quiero un especialista de la enfermedad que sea. Cada uno en su lugar.

Más información | Asociación Española Pediatría
Más información | La pella de gofio del Doctor Bonis

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Comentarios

2 comentarios
  • Roberto Sánchez

    Estimada amiga:
    Te habla un humilde residente de Medicina Familiar en su último año de formación. ¿Sabes por qué los pediatras no quieren ir a los centros de Salud? Porque su sitio, en función de su formación, no está en el centro de salud. El pediatra es un especialista puramente hospitalario, formado por y para el hospital, debido a que su lugar es saber dar respuesta al niño enfermo y grave.
    Dices que entiendes que no es lo óptimo que un médico de familia vea a los niños. Pues debe ser ahora, porque toda la vida el médico de familia ha visto niños como parte de su cupo y que se sepa no hay ningún estudio hasta ahora que diga que eso ha ido en detrimento de la asistencia. Los médicos de familia, en contra de lo que dices, no nos pasamos tres años especializandonos en enfermedades generales, si no en enfermedades frecuentes. Por eso sabemos hacer perfectamente la revisión del niño sano (práctica que por cierto, no tiene ningún fundamento científico, pero bueno) y sabemos tratar las patologías más comunes, al igual que hacemos con los adultos, derivando al especialista correspondiente si lo creemos oportuno. Durante los cuatro años que dura nuestra deformación, estamos dos meses con la pediatra del centro de Salud y dos meses en la urgencia de un hospital pediátrico, en el caso de mi área, el Hospital Niño Jesús, uno de los mejores de España. Te aseguro que es mucho tiempo más del que rotamos en especialidades de adultos como cardiología, neumología, reumatología, endocrinología, digestivo, neurología, nefrololgía… en las que por cierto, no rotamos, si no que tenemos que aprender en la planta de Medicina Interna.
    Amiga, no se trata de yo quiero un neonatólogo, yo quiero un neumólogo… La Sanidad, en contra de lo que parece, no es un bien de consumo más. Los recursos humanos y materiales se destinan en función de una lógica. En contra de lo que piensa la mayoría de la gente, el acceso directo al especialista no provee a las sociedades de más salud, si no todo lo contrario, ayuda a tomar decisiones de diagnóstico y de tratamiento sobredimensionadas.
    Te manda un saludo, Roberto Sánchez. Residente de cuarto año de Atención Primaria. Centro de salud Prosperiedad. Área 2. Madrid.

  • Belén

    Roberto, tu comentario me confirma aún más que esto debería ser un debate interno de la profesión y que meter a los padres es un error.
    Lamento y corrijo el fallo con los años de residencia, debo tener mal los datos o anticuados.
    No tengo nada que objetar a lo que cuentas, salvo quizá que la formación no lo es todo, y que la práctica diaria es lo que determina de verdad la preparación. Dentro de 10 años si no has vuelto a ver niños, lo que has aprendido en el Niño Jesús (sin duda uno de los mejores) te servirá de base, pero no tendrás más remedio que actualizarte. Lo mismo que si te sucede al revés.
    En ningún caso he hablado de tener acceso directo a un especialista, del mismo modo que espero pasar por un triaje en urgencias, también espero que un médico general me derive si lo considera necesario, pero que lo haga al especialista que corresponda.
    Respecto a ver la sanidad como un bien de consumo, no me identifico en absoluto, si mi médico de cabecera me conociera podría confirmártelo ;).
    Gracias por dejarnos tan clara explicación. Espero que encuentres una buena plaza cuando termines. Un saludo

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