21 septiembre 2017 Embarazo, Nutrición

Salmón y sardina en el embarazo

La alimentación a lo largo del embarazo es fundamental para el desarrollo de nuestro bebé. Así lo avalan infinidad de estudios que intentan vincular el consumo de ciertos nutrientes, con los riesgos de padecer ciertas enfermedades o anomalías a las que, la ciencia en sí misma, ni siquiera la genética, logra encontrar una respuesta.

El pescado es uno de esos alimentos fundamentales para la nutrición humana, sin embargo durante la gestación encuentra ciertos detractores que intentan alejarlo de la dieta. Es cierto que algunos peces, especialmente los grandes, pueden contener altas dosis de metales como el mercurio, tampoco es aconsejable tomarlo crudo, como el sushi. Pero hay algún tipo de pescado que contiene ciertas sustancias que son, no sólo saludables, sino también beneficiosas para evitar ciertos riesgos. Algunos de ellos son, por ejemplo, el salmón y la sardina.

DHA, el ácido graso esencial para la formación del cerebro

El salmón y la sardina contienen una alta dosis de ácido docosahexaenoico (DHA), un ácido graso esencial, que tiene un papel fundamental en el desarrollo cerebral del bebé. De hecho, y según estudios anteriores, se comprobó que una deficiencia de este nutriente provocaba una reducción en la memoria y en la capacidad de aprendizaje.

Ahondando un paso más en torno a los beneficios que aporta este ácido esencial, nos encontramos con una nueva investigación en la que se ha descubierto el vínculo que mantiene la falta del DHA, durante el embarazo, y un mayor riesgo a que el bebé pueda padecer problemas mentales como la esquizofrenia.

embarazada comiendo

Una dieta sin DHA creó trastornos mentales como la esquizofreni

Para llevar a cabo este estudio, que se ha realizado en la Universidad de California, en Estados Unidos, se tomaron un numeroso grupo de ratones de laboratorio a los que se les dividió en dos grupos. Uno de ellos se les alimentó con una dieta rica en ácidos grasos; y al otro grupo se les eliminó de su alimentación. Todos ellos fueron alimentados desde antes de la gestación hasta que los bebés ratones dejaron de mamar.

Tras analizar los resultados, comprobaron que aquellos ratones bebés cuyas madres no habían tomado aceites grasos esenciales, presentaban un deterioro cerebral con síntomas parecidos a la esquizofrenia, así como un importante deterioro en la función cognitiva. No olvidemos que estos aceites o grasas se llaman “esenciales” porque nuestro organismo no los puede fabricar, por lo tanto necesitan encontrarse en la alimentación.

Vía | Webconsultas
Fotos | El diario de la nena y Todobebé

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