20 agosto 2009 Desarrollo, Embarazo, Salud

reposo obligado durante el embarazo

Es fácil que durante tu embarazo sufras ciertas complicaciones, de mayor o menor gravedad, que te obliguen a guardar reposo. Tu ginecólogo es el que va a determinar la intensidad de ese descanso dependiendo de los problemas que te haya diagnosticado, así mismo él te orientará sobre aquellas cosas que puedes hacer y esas otras que te están totalmente prohibidas.

Reposo absoluto significa estar en la cama y sólo levantarse para ir al baño. En algunos casos y, dependiendo de la gravedad, se requiere el ingreso hospitalario. En el reposo relativo puedes ir alternando la cama y el sofá, pero nunca ir paseándote por la casa en busca de algún rincón que limpiar o una lavadora que poner. Debes tener en cuenta, además, que la mejor forma de descansar es de lado, nunca boca arriba ya que el peso del útero sobre la vena cava, dificulta el tránsito sanguíneo. Lo mejor es que busques una posición cómoda donde la barriga descanse tanto como tú.

Hay siempre una serie de indicios que van a alertar a nuestro ginecólogo para prescribirnos el reposo. Algunos de ellos son:

  • Amenaza de aborto con sangrados. Durante el primer trimestre si se producen sangrados que puedan indicar una pérdida fetal, lo mejor es el reposo absoluto. Está comprobado que, en la mayoría de casos, se puede seguir adelante. También pueden producirse durante el último trimestre junto a las contracciones que nos indican un parto adelantado. Un buen reposo hará que desaparezca esa amenaza y el embarazo llegue a su total maduración.
  • Preeclampsia. Se trata de padecer una tensión arterial demasiado alta por lo que, lo más importante en este caso, es la medicación. De todos modos el reposo nos va a servir para disminuir el estrés y, con la relajación, bajar los niveles de tensión.
  • Rotura precoz de la bolsa de aguas. Si esto se produce después de la semana 35, el bebé ya está maduro para nacer por lo tanto se provoca el alumbramiento. Pero si esta situación se presenta antes de esa semana habrá que reposar hasta llegar al tiempo límite en el que madure el feto.
  • Anemia severa. La anemia durante el embarazo es un mal bastante común, por eso hay que vigilar cuidadosamente los niveles de hierro en nuestro organismo. Aquí lo primordial es recetar hierro y aconsejar a la madre que evite todo cansancio.
  • Amniocentesis. Después de esta delicada prueba, hay que guardar, obligatoriamente, dos días de reposo absoluto para evitar complicaciones.
  • Embarazo múltiple. Al tratarse de más de un feto hay una mayor distensión uterina, por lo tanto, al final de la gestación, la probabilidad de adelantarse el parto es mucho mayor. Reposo durante esas semanas es la mejor de las terapias.

Vía | Guía del Niño

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