5 octubre 2016

Durante los primeros meses de nuestro bebé, su alimento ideal es la leche materna. Ella le aporta toda la energía y nutrientes que necesita a lo largo de ese primer contacto con el mundo exterior. No debemos olvidar, que si bien su crecimiento es imparable, sus necesidades energéticas todavía son escasas, su mayor tarea a lo largo de esos primeros días sólo será comer y dormir, además de ofrecernos esa felicidad inigualable que nos regalan los bebés recién nacidos.

Pero será alrededor de los cuatro meses, más o menos y siempre siguiendo las indicaciones de nuestro pediatra, cuando su mundo gustativo se va ampliando. Es el momento de tomar contacto con los cereales, primeros alimentos que probará tras la leche de mamá o la del biberón. Así las papillas se convierten en nuestras mejores aliadas, papillas que le aportan toda esa energía que va a necesitar a partir de ahora, así como las vitaminas fundamentales que va a ir pidiendo su organismo.

papilla-cereales-sin-glutenAunque el pediatra te lo explicará paso a paso, es importante que esa primera papilla de cereales que ofrezcamos a nuestro bebé no contenga gluten. Está todavía en una edad demasiado temprana para que su estómago lo tolere. Los mejores cereales para este primer encuentro con un sabor nuevo son el arroz o el maíz.

Será a partir de los seis meses cuando los cereales, sin distinción, formen parte de su dieta habitual, consiguiendo acompañarle en esos momentos en los que su necesidad de energías extras son mucho mayores. Ya empieza la aventura en busca de su propia autonomía y pronto se lanzará a dar sus primeros pasos.

Los cereales aportan a nuestro bebé elementos tan necesarios como los hidratos de carbono, que son la mejor fuente natural de energía, también el hierro para un desarrollo cerebral perfecto, puesto que ahora empieza, también, su desarrollo cognitivo, así como para fortalecer su sistema inmunitario. ¿Sabías que un bebé, durante esta etapa, necesita 6 veces más aporte de hierro que un adulto? Y no es de extrañar, ya que durante estos primeros años, su organismo se prepara para el resto de su vida, ser un adulto sano viene marcado, en gran parte, por lo sucedido en este periodo.

Las papillas de cereales Nestlé, dentro de sus múltiples variedades, se convierten así en nuestras mejores aliadas para tener la seguridad de que estamos alimentando a nuestro niño con los nutrientes más importantes para su desarrollo. Papillas sin gluten, enriquecidas con hierro, con ocho variedades, con miel… Papillas que podemos mezclar con la leche, primero de forma muy clarita, para ir aumentando la dosis según sus necesidades, hasta empezar a tomar contacto con la cuchara, otra aventura a la que se iniciará durante sus primeros meses de vida.

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