14 abril 2015

Johnson’s baby presenta con el vídeo sobre estas líneas una emotiva campaña en la que nos recuerda la importancia del tacto en nuestra relación con nuestros hijos. No te voy a desvelar el contenido del vídeo porque merece la pena que sea la madre quien te cuente la historia de Jamie, pero habla de algo sabido, el beneficio del contacto piel con piel con el recién nacido. Si mamá no puede, que sea papá quien lo haga, pero el bebé debe sentir un primer abrazo desnudo.

Se sabe que a través del tacto se refuerza el vínculo entre padres e hijos y que, además, es beneficioso para su desarrollo emocional e intelectual. Y los padres reciben tanto que no es fácil expresarlo con palabras. Cuando es pequeñito el tacto es la mejor forma de comunicarnos con él, una caricia o un abrazo le transmiten mucho más que cualquier palabra. No deberíamos limitarnos al recién nacido, hay que acariciar, masajear, achuchar a nuestros niños porque no hay una edad para dejar de hacerlo.

Cuando nuestro hijo crece, incluso en esa época en que le dará vergüenza mostrar cariño en público, el contacto seguirá siendo una importante vía de transmisión de emociones. Un abrazo le puede dar seguridad, la fuerza que necesita para enfrentarse a algo, puede ser un consuelo o una muestra de lo orgullosos que nos hace sentir.

Coger a tu recién nacido y ponértelo directamente sobre la piel, junto al corazón, es crear un flujo de emociones y sensaciones que nos acompañarán el resto de nuestras vidas. Los niños, y nosotros, necesitamos fomentar las caricias, el contacto, los abrazos…el tacto.

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