10 junio 2014

Gas Natural proporciona el ambiente perfecto para tu bebé

Conseguir un hogar agradable y cómodo es una de las metas de toda embarazada. Estamos programadas para ello y es algo que incluso tiene nombre: “síndrome del nido”. No se trata solo de que todo esté ordenado, limpio y preparado para el bebé, también tiene que ser acogedor y reflejar el cariño que sentimos por él. Una temperatura adecuada en casa es uno de los puntos más importantes a tener en cuenta y con Gas Natural lo podemos conseguir.

A la hora del baño, sobre todo en invierno, debemos procurar que no haya cambios bruscos de temperatura para que el bebé no se ponga malito. La habitación donde le lavamos tendría que estar entre 23 y 25 grados y el agua entre 35 y 37. Con el gas natural, a diferencia de otros sistemas, conseguimos un calor uniforme en toda la casa, sin peligrosas corrientes de aire y, durante un mayor tiempo ya que tiene mayor inercia. El agua saldrá caliente al momento, sin esperas y sin cortes, para que el baño de tu hijo esté perfecto desde el primer momento.

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Estoy convencida que el ejemplo es la mejor forma de educar a un niño y que el momento de empezar es cuando nace. Utilizar la bañera de pequeñitos es lo mejor, disfrutan y no necesitan mucha agua. Pero, cuando crecen habría que pasarles a la ducha, porque el agua es un bien escaso que tenemos que cuidar todos. Con un acumulador se consume más energía para poder tener caliente el agua y, además es limitada y puede que no llegue para toda la familia. La ducha se convierte en algo estresante y poco ecológico.

Sin embargo, con el gas natural que se obtiene tal cual de la Tierra, todos podemos ducharnos sabiendo que tendremos suficiente agua caliente. Sin prisas y sin peleas por ser el primero y, sin desperdiciar agua esperando a que salga a la temperatura óptima. No solo tu bebé tendrá su baño perfecto, toda la familia disfrutará del confort y las ventajas del gas natural.

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