21 noviembre 2014

Vivimos en un mundo que avanza vertiginosamente y en el que no solo tenemos que ser los mejores, también los más rápidos y eficaces. A nuestros peques les exigimos lo mismo, grandes logros en el menor tiempo posible. Afortunadamente nos vamos concienciando de la necesidad de dejar a los niños crecer y desarrollarse a su ritmo. Cada bebé es un mundo y que sea más o menos rápido aprendiendo a hablar, correr o saltar, en el niño sano no es un signo de inteligencia o mayores capacidades. Por eso nos gustan los juguetes que permiten al niño desarrollar su imaginación y descubrir el mundo a su propia velocidad, como los de Fisher-Price.

En la conocida marca juguetera, tienen claro que el desarrollo de los niños no consiste en alcanzar los objetivos lo antes posible sino en la diversión, la experiencia y el aprendizaje natural. Así sus juguetes están diseñados para favorecer el juego libre, para que el niño sea el que haga sus propios descubrimientos, algo que, indudablemente, les produce una gran satisfacción. La meta es el camino, el progreso e ir superando cada etapa del crecimiento a su ritmo.

Fisher Price, juguetes para descubrir el mundo

Fisher-Price lleva 80 años trabajando en el desarrollo del niño a través del juego, ayudándolos a conocer su entorno a su manera, dando a cada bebé lo que necesita para ser un niño feliz embarcado en su personal aventura del descubrimiento. Saben que no hay una forma correcta o incorrecta de jugar y la importancia de la variedad y las opciones no estructuradas de juego y crecimiento.

Aunque elegir bien los juguetes de nuestros hijos es muy importante, compartir el rato de juego con ellos no lo es menos. Además hay pocas cosas en esta vida tan emocionantes como ver el mundo a través de los ojos de nuestro bebé. Todo es nuevo y es genial ver como interpretan un juguete de forma totalmente distinta a como lo haríamos nosotros.

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