5 agosto 2009 Consejos, Opinión, Padres y madres

manito bebe

Esta supuesta rivalidad que sentimos a veces puede tener su origen en una mala relación y, en ciertas ocasiones, la causa directa, a veces no confesada de optar por una guardería. Pero la baby-sitter no es una rival en absoluto, es una colaboradora nuestra. Y que nuestro hijo la quiera no sólo es bueno sino que incluso es necesario, y como madres debemos entenderlo y asumirlo desde un primer momento.

El amor de nuestro hijo no va a ser menor porque también manifieste cariño hacia la persona que lo cuida. Cuando más arropado se sienta el pequeño, más feliz y seguro crecerá, porque tendrá más asideros de amor en los que cobijarse. Su mamá seguirá siendo para el pequeño la persona de referencia, la más importante en su vida. Sólo si delega excesivamente en la niñera, si cuando llega a casa, preparar la cena o poner el lavarropa es más importante que la necesidad de afecto y contacto físico del bebé, corre el riesgo que la persona que lo cuide le usurpe el puesto que le corresponde.

No podemos solo limitarnos a bañarlo, preparar la mamadera y a dormir. Se impone un rato de juego, de mimos y besitos, de no hacer nada, salvo estar con él. Y no sólo gratificante para el chiquito, también nosotras necesitamos expresarle todo nuestro amor y reafirmar de esta forma nuestra maternidad.

A veces, los bebés reservan una parcela exclusiva para su mamá y no permiten que la niñera acceda a ella hasta que les demuestra que merecen tal privilegio. Y adivinan muy pronto la hora en que mamá suele volver a casa. Si tarde más de lo previsto, acusan su retraso y se muestran inquietos e impacientes.

Fuente | Ser Padres Hoy

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  1. Bitacoras.com 5 agosto 2009

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