9 marzo 2017 Salud

Un trastorno que afecta el desarrollo genético

Cuando hablamos del síndrome de Morris nos estamos refiriendo a una insensibilidad a los andrógenos o feminizacion testicular completa, en este síndrome se tendrá el genotipo de un sexo y el fenotipo del otro sexo.

Este síndrome se encuentra ligado al cromosoma sexual X, generando una mutación recesiva en el gen que codifica al receptor de los andrógenos, esto genera que los tejidos no tengan la capacidad de responder a los estímulos de las hormonas.

Pensemos que los andrógenos son hormonas masculinas que se generan, principalmente, por las células de Leyding de los testículos, son las encargadas de estimular los caracteres sexuales de los hombres.

En muchos casos los médicos eligen llevar adelante una tratamiento hormonal sustitutivo.

Podemos decir que el síndrome se puede separar en dos categorías: síndrome de insensibilidad a los andrógenos completo y, por otro lado, síndrome de insensibilidad a los andrógenos incompleto.

El síndrome de insensibilidad a los andrógenos completo generan que no se pueda desarrollar el pene y otros órganos masculinos, cuando nacen los niños son iguales a las niñas. Este síndrome se puede dar en unos de cada 20 mil bebés.

Por su parte, el síndrome de insensibilidad a los andrógenos incompletos generan rasgos masculinos como testículos que no descendieron después de nacer y se une con el síndrome de Refenstein, con la aparición de un micropene y una abertura de la uretra en la parte inferior del pene. En este caso los adultos o adolescentes podrán tener rasgos físicos masculinos o femeninos.

Tratamiento del Síndrome de Morris

Los testículos que no están en su lugar no se podrán extirpar hasta que el niño haya terminado su desarrollo y haya pasado la pubertad. En ese momento será necesario realizar la operación con el din de evitar la aparición de otras enfermedades y sus consecuencias.

En muchos casos los médicos eligen llevar adelante una tratamiento hormonal sustitutivo que apoye la identidad sexual, que es generalmente femenina.

Existen antecedentes de este trastorno desde el año 1817, cuando se describió por primera vez el caso de una mujer que tenía apariencia normal pero que tenía testículos sin descender, desde ese momento el síndrome se ha vuelto un interés de los médicos. Un reconocido genetista americano llamado Dieffenbach fue el primero en señalar, en el año 1906, que podría existir un patrón hereditario en este tipo de síndrome En el año 1937 Petterson y Bonnier consideraron que las personas afectadas pertenecían genéticamente al sexo masculino.

Este síndrome es bastante complicado de tratar, especialmente a nivel psicológico, el problema surge cuando es una mujer que ha crecido y esta en pareja y no puede quedar embarazada. En las consultas se detecta que nunca tuvo menstruación y se llega a un diagnóstico de pseudohermafroditismo masculino.

Vía | Reproduccion asistida
Foto | Pixabay – Pexeles

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