30 septiembre 2009 Noticias, Recién Nacido, Salud

Una prueba para detectar el riesgo de ictericia en recién nacidos
La ictericia es una coloración amarillenta de la piel y la esclerótica (la parte blanca) de los ojos del recién nacido. Se produce en un 60 por ciento de los recién nacidos por la acumulación de bilirrubina en sangre. En la mayoría de los casos desaparece sola y no causa ningún daño ni molestia al bebé.

En un pequeño porcentaje de los casos puede tratarse de un ictericia grave, que si no se trata adecuadamente podría provocar daños cerebrales al bebé. Un estudio publicado en Pediatrics recomienda que se realice un análisis de sangre a los bebés para detectar a los que pueden estar en riesgo de tener ictericia grave. Si los niveles de bilirrubina en sangre son muy altos, hay riesgo de que la icetericia sea grave y por tanto peligrosa para el bebé.

Según los autores de la investigación, “Este estudio ofrece evidencias de que la evaluación generalizada durante la hospitalización posterior al nacimiento es un método más efectivo para monitorizar los niveles de bilirrubina, para evitar que aumenten al punto que dañen el cerebro de un bebé”.

Si la ictericia es de leve a moderada no precisa tratamiento, el médico puede recomendar que se ponga al bebé cerca de una ventana con luz. En pocos días la piel tiene el color normal. Si es entre moderada y grave se suele tratar con fototerapia y si así no se controla y hay riesgo de que se convierta en grave, se puede hacer una transfusión de sustitución. Se reemplaza poco a poco toda la sangre del bebé por la sangre de un donante y así disminuyen los niveles de bilirrubina. Esta transfusión debe realizarse en la UVI neonatal y no está exenta de riesgos.

Vía | Medline Plus
Foto | Bibes y potitos

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