25 octubre 2014 Libros, Otros

poema ciudadanas de la vida y la esperanza

A mí siempre me ha gustado escribir. Dejar que las palabras alborotaran sobre mi cabeza, hicieran piruetas, se enredaran en mis manos, y fluyeran sobre el papel en blanco con absoluta naturalidad y sentimiento. Siempre he escrito sobre todo lo que me rodeaba, pero sabía que en el momento en que fuera madre, mi motivo de inspiración había nacido a la par que con mi bebé, y efectivamente, en el momento abrió sus ojos Alma, incluso antes de que yo se los viera, había sido creada esa fuente inagotable de la que manan las palabras más sinceras.

Y es que nuestros hijos son, en sí mismos, ese motivo inspirador por el que nos levantamos cada mañana, por el que luchamos sin tregua ni descanso, por el que seguimos creyendo, a pesar de los duros golpes de la vida, en la esperanza y el futuro. Versos para celebrar que somos madres y que el amor nos habita.

CIUDADANAS DE LA VIDA Y LA ESPERANZA

Me gustas.
Adoro tu olor a canela y esperanza.
Me enervan tus misterios.
El silencio de los párpados que buscan las maravillas del universo.
Envidio la frescura de tu futuro
y esa llave mágica con la que abres los días
que se agolpan, incesantes, en la acera de la memoria.
Me gustas.
Te amo.
Me llenas de latidos este espacio
en el que a menudo caigo desarmada,
descuidada,
despistada,
desesperanzada…
Tú eres el motivo.
La causa perfecta para retozar desnuda
en el húmedo paraíso de los vientres redondos.
Me gustas.
Te amo.
Porque eres, en ti misma, ese faro sin tregua
que alumbra este ocaso de desangeladas palabras sin timbre ni memoria.
Esta es mi única herencia: el amor.
Hija mía, somos ciudadanas de la vida y la esperanza.

Poema | Sacra Leal
Foto | Perder el norte

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