2 agosto 2017 Consejos, Nutrición

pescados en el embarazo y bebé

Alimentarnos de forma variada y con equilibrio, es la base fundamental de una excelente salud. Las frutas, las verduras, las legumbres… deben formar parte de nuestra dieta diaria, consiguiendo crear un escudo protector con el que enfrentarnos a esos pequeños, o grandes, retos de salud que la vida nos va poniendo por delante. Gran parte de nuestra salud depende de la alimentación que hayamos asimilado a lo largo de nuestros primeros días, incluso de aquella que tomó nuestra madre durante la gestación.

Uno de los alimentos fundamentales, que no deben faltar en la dieta de ningún ser humano, es el pescado. En cualquier etapa de nuestra vida, pero sobre todo durante el embarazo, la infancia y, también, en la tercera edad, es fundamental que su consumo sea constante. Pero también existen ciertas prohibiciones, algunas de ellas meras leyendas, que nos obligan a eliminarlo de la dieta según en qué condiciones. Según los expertos no todos son tan buenos, ni todos son tan malos.

La grasa del pescado más sana y beneficiosa que la de la carne

La época del embarazo es un momento muy especial para la mujer y, sobre todo, para el bebé que se está desarrollando en su interior. Los hábitos alimenticios de la madre son fundamentales para que su crecimiento sea totalmente sano, por eso es importante que, precisamente en esta etapa, revisemos la dieta.

El pescado es una fuente fundamental de nutrientes ya que aporta proteínas, vitaminas y minerales como el calcio, el fósforo, la vitamina D o el omega 3. Nutrientes necesarios para aportarnos energía, así como la formación de nuestros órganos y huesos, sin olvidar la consolidación de nuestro sistema inmunológico.

Para saber si un pescado es más o menos sano, más allá de que sea blanco o azul, debemos fijarnos en la proporción y tipo de grasa que contiene. Si partimos de la base que la grasa que contiene el pescado es poliinsaturada en Omega 3, entonces ya sabemos que es mucho más beneficiosa que la que aportan, por ejemplo, las carnes. Sin embargo, los pescados azules son los que más concentración de esta grasa contienen por lo que suelen ser más beneficiosos.

pescados y mariscos

Precauciones básicas para las embarazadas pero sin obsesiones

Tanto el pescado blanco como el azul mantienen la misma cantidad de vitaminas y proteínas, al contener menos grasas malas, resulta mucho más beneficioso que la carne, especialmente en las épocas en las que se necesita un aporte extra de energía o que nuestro cuerpo está en pleno crecimiento, como puede ser la época de la gestación o la niñez.

En torno al embarazo son algunas las precauciones que debemos tener en cuenta. Es importante evitar los pescados y mariscos crudos ya que pueden contener bacterias y parásitos peligrosos para el bebé. De igual forma, debemos evitar algunos peces, de grandes dimensiones como el pez espada, ya que pueden contener altas dosis de mercurio. Sin embargo, estado bien cocinado o si ha sido previamente congelado, no debemos eliminar ninguno de nuestra dieta.

Según nos comentan los expertos, los pescados blancos más recomendables, tanto en época de embarazo como para los bebés, son la merluza, el lenguado, la pescadilla o la dorada. En cuanto a los azules tenemos el atún, el boquerón, la sardina o el salmón.

Bebé comiendo pescado

Los bebés empiezan con el pescado blanco para seguir, al año, con el azul

Según las recomendaciones de los organismos de salud, los bebés deben empezar a comer pescado blanco, el más recomendado es el lenguado, para a partir del año empezar con el pescado azul. Debemos llevar cuidado con las espinas para evitar accidentes, y ofrecérselo de forma habitual varias veces por semana.

En los últimos tiempos se ha suscitado una gran polémica en torno a algún tipo de pescado, como es la panga, por el modo en el que es alimentado, sin embargo si nos fijamos en la manera en la que se crían a los pollos, también tendríamos mucho que debatir. De hecho, si ha sido aprobado para el consumo humano, no resulta perjudicial para la salud. La virtud está en la variación, compaginando distintas clases y especies, así no aburrimos a nuestro paladar, y equilibramos nuestra dieta.

Vía | Infosalus
Fotos | Bezzia, Madres hoy y Consumer

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