6 abril 2013 Opinión, Otros

Pasear con el perro y descubrir un charco
La inocencia de los niños es un paraíso ilimitado lleno de grandes sorpresas. No en vano ya, a las pocas semanas de nacer, nos van sorprendiendo con un montón de habilidades que van aprendiendo, a ritmo acelerado, y con las que empiezan a descubrir el mundo. Todas nos hemos quedado embobadas cuando nuestro bebé descubre que tiene manos y se pasa las horas muertas observando como acaba de encontrarse, casi por casualidad, con un trozo de sí mismo que mueve a su propia voluntad.

Sería maravilloso que nunca perdiésemos esa capacidad de sorprendernos ante la vida, admirar cada pequeño gesto como si fuera único e irrepetible y hacer que nuestro tiempo se convierta en pequeñas joyas de instantes preciosos. Reflexión que se me ha ocurrido al observar a este bebé que sale a pasear a su perro cuando descubre un charco.

Se trata de un minuto de tan exquisita ternura que una solo quisiera poder regresar a esa belleza que albergan los bebés cuando empiezan a descubrir todo lo hermoso y divertido que les rodea. El bebé sale a pasear a su perro, un estupendo can que más parecería un caballo para el pequeño caballero, que se obediente se queda esperando a su guía mientras él se divierte en otros menesteres que le ha regalado la propia naturaleza.

Para no perdérselo.

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  1. Bitacoras.com 6 abril 2013

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