21 julio 2009 Embarazo, Padres y madres, Parto

parto

Luego de haber esperado nueve meses se inicia el trabajo de parto, el trae aparejado una serie de acontecimientos que anuncian que ya falta casi nada para el nacimiento de tu hijo. Todo empezará con una serie de contracciones uterinas, regulables y progresivas, que ayudan a que el cuello del útero se dilate para que pueda salir el niño.

La duración del trabajo de parto no es igual en todas las mujeres, no estipulado para el primer embarazo es de 12 a 14 horas como máximo. En los partos siguientes, en cambio, el trabajo de parto dura menos, entre 6 y 8 horas.

Mientras estés en trabajo de parto no es necesario que te quedes acostada. Salvo que tu médico te lo indique. Si quieres, podes deambular en forma tranquila o permaneces sentada. Si te vas a recostar lo mejor es hacerlo del lado izquierdo, para favorecer la circulación entre el útero y la placenta y la oxigenación fetal.

Si llegas a romper bolsa no es motivo para alarmarse. Entre las semanas 37 y 41 la rotura de bolsa nos indicará que el trabajo de parto empezará de un momento a otro.
No hace falta que salgas corriendo, salvo que el liquido tenga feo olor, sea color amarronado o sanguinolento. En estos casos se requerirá de rápida atención.

Una cosa que debes tener en cuenta durante el trabajo de parto es que no necesariamente las contracciones te tienen que doler. A veces solo ‘molestan’. A medida avanza el trabajo de parto y la dilatación del cuello del útero aumenta las contracciones suelen tomarse más incomodas. Pero más importante que el dolor es la frecuencia de las mismas. Si tiene contracciones seguidas durante 2 horas es un síntoma que ha llegado el momento de salir a la maternidad.

Fuente | Ahora Mama

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