23 enero 2010 Parto, Salud

parto sin dolor distinto tipos de anestesia

Para muchas mujeres resulta inconcebible un nacimiento sin el dolor que este provoca en el cuerpo femenino, algo a lo que fuimos “condenadas” desde los arcanos escritos de la religión católica. Sea una cuestión mística, de la propia naturaleza o de la imperiosa necesidad de ofrecer, enteramente, nuestro cuerpo, lo cierto es que el momento del parto conlleva unas grandes dosis de dolor que cada mujer soporta y tolera de distintas maneras.

Hoy en día existen distintas técnicas analgésicas que reducen o eliminan el dolor durante el parto y ayudan a resolver los nacimientos complicados. Por eso si te encuentras en el último trimestre del embarazo y estás pensado en optar por alguno de estos métodos, te conviene hablar con tu ginecólogo y conocer las alternativas que te ofrece tu hospital. Algunos de ellos también contemplan distintos métodos naturales.

Analgesia Raquídea. Se aplica en cesáreas programadas y en aquellas que se deben practicar de urgencia y no se puede esperar a que la epidural haga efecto, ya que esta actúa en 5 minutos a diferencia de los 15 o 20 que tarda la epidural. Se administra del mismo modo que la epidural, en la zona lumbar, aunque la aguja, siendo mucho más fina, penetra a más profundidad, de ahí el efecto inmediato. Pierdes la sensibilidad en la parte inferior de tu cuerpo pero sigues consciente y podrás ver nacer a tu hijo. Te puede aparecer, en las horas posteriores, algún dolor de cabeza o cefalea moderada.

Analgesia Epidural. Es la más utilizada ya que lo que hace es bloquear los nervios que transmiten el dolor de las contracciones mientras sigues consciente. La forma de administrarla es pinchándote en la zona lumbar donde se introducirá un catéter que irá suministrándote analgésico durante todo el parto. Las dosis de esta analgesia las puede controlar el anestesista, una máquina o, en algunos casos, la misma parturienta. Generalmente te la pondrán cuando ya llevas un rato con las contracciones y hayas dilatado entre 3 y 4 centímetros. De momento sentirás que se te acorchan las piernas y tendrás ganas de empujar, sintiendo un dolor final totalmente soportable que te hará participar activamente en el momento del alumbramiento. Pueden existir ciertos inconvenientes aunque los expertos lo ponen en duda, algunos de ellos es que en partos co epidural es más alto el riesgo de utilizar instrumental como los fórceps o que aparezca algún leve dolor de cabeza tras el parto. En cuanto a la preocupación de que se produzca una lesión nerviosa es muy raro ya que, según las estadísticas, sólo se produce en 1 de cada 23.000 casos.

Anestesia General. Este método se ha quedado relegado sólo para casos de extremada urgencia o cuando la epidural está contraindicada. Se inyecta por vía intravenosa o inhalándola a través de un tubo o mascarilla. Durante el nacimiento de tu hijo estarás completamente dormida y puede que, en las horas siguientes aparezcan algunos efectos secundarios como vómitos, nauseas, escalofríos o ansiedad.

Vía | Crecer Feliz

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