6 noviembre 2009 Desarrollo, Opinión, Padres y madres

madre e hija riendo

Si te fijas bien, veras que a partir del año su humor ha cambiado en forma sutil. Podríamos decir que es un humor un poco más ‘inteligente’. En realidad, el buen humor presente en casi todos los bebes se está convirtiendo, apoyado en sus nuevas capacidades cognitivas, en sentido del humor.

Pensemos en qué los hace reír a esta edad y sepamos que no todo vale sólo porque tenga un año. Las cosas que le hacen gracia tienen que cumplir algunas condiciones y la previsibilidad es casi siempre una de ellas.

La capacidad de predecir es una de las principales fuentes de diversión de los niños. Por esa razón, la repetición, matizada de algunas pequeñas diferencias, hacen que el pequeño se divierta. Les encantan que juguemos a asustarlos, siempre y cuando este prevenidos, sino se asustarán y lloraran.

En el extremo aparentemente opuesto de la previsibilidad, se encuentran las otras cosas que tanta gracia les hacen: esas que rompen con la lógica interiorizada durante el primer año de rutinas. Aunque rompen con la lógica, están basadas en algo muy cotidiano. Por ejemplo, que papá intente ponerse los zapatos del bebé o le ponga a él un pañal en la cabeza. Es superior a sus fuerzas, puede pasarse la tarde pidiendo que repitamos la broma.

A esta edad empiezan a integrar de forma vaga los conceptos de lógico e ilógico, normal y anormal, y también las relaciones de causa – efecto. Este descubrimiento será clave en a configuración de su nuevo sentido del humor.

Es normal que veamos como se ríe al chapotear en la bañera y no es que el agua en sí misma le haga gracia, sino la cara que pusieron sus padres el primer día que lo hizo a propósito. Se debe a su nueva capacidad de establecer relación causa efecto, las consecuencias de sus actos lo hacen reír e igualmente busca la sonrisa cómplice de sus padres. No hay día en que no haga su espectáculo en la bañadera, pero es que realmente funciona; a sus padres les hace tanta gracias verlo repetir el mismo chiste que empieza de nuevo su chapoteo irresistible.

Fuente | Ser Padres Hoy

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