9 julio 2009 Compras, Desarrollo, Opinión, Padres y madres, Seguridad

El parque o corralito, un producto cuestionado
El corralito para bebés es un artículo clásico que hoy en día se sigue utilizando aunque tiene sus detractores. Los argumentos, que yo conozco, contra el uso del parque es que el niño parece estar enjaulado, que le restringe el movimiento y que su vista no se desarrolla correctamente de lejos al tener todos los juguetes al alcance. No sé de ningún estudio pediátrico que aporte datos sobre los perjuicios del corralito.

Los argumentos a favor son obvios, es un lugar seguro en que el bebé puede estar, jugar y ejercitarse desde los 4 meses. No es el sitio donde dejar al niño para que no moleste, sino una ayuda para poder tener alguna libertad de movimientos, en algunos momentos durante el día. El parque no impide el gateo ni retrasa la marcha. Respecto a la vista, con las salidas a la calle el niño ejercita la visión de lejos.

Siempre debes proteger los enchufes, las puertas, esquinas y quitar del alcance del niño cualquier sustancia u objeto peligroso. Si no utilizas el corralito sólo conozco tres opciones para que el bebé esté seguro en casa aún habiendo tomado todas las precauciones. La primera es cargarle en una mochila portabebés o en un foulard mientras estés haciendo otras cosas. Nunca me ha gustado esta opción, especialmente cuando tenemos que limpiar el baño o cocinar. Es incluso peligroso que un bebé inhale los vapores de los productos de limpieza. Por otro lado, cuando cocinamos no estamos libres de que salte el aceite o el agua hirviendo y que el niño esté en la espalda no garantiza su seguridad completamente. Mientras está en la mochila está cerquita de nosotros pero sus movimientos están totalmente limitados.

Otra opción es sentarle en su sillita mientras hacemos lo que necesitemos. Para eso es mejor el parque, tiene más espacio y libertad. La tercera es ideal: estar dedicado al niño exclusivamente. Puedes dejarle explorar la casa a sus anchas mientras tu le vigilas de cerca y juegas con él. A mí me parece una utopía al alcance de muy poca gente.

Si te decides por el parque no estás haciendo daño al niño, ni físico ni emocional y tampoco le estás encerrando o abandonando. Los bebés se lo pasan muy bien y les da seguridad. Ten en cuenta que necesitarás bastante espacio, el que ocupa el corralito más el de seguridad porque no puede estar cerca de nada con lo que el pequeño pueda golpearse. Tampoco cerca de unas cortinas que pueda tirarse encima. Los hay de muchos tamaños y formas, incluso con puerta para que cuando crezca pueda entrar y salir por sí mismo. Es recomendable que tenga anillas donde el pequeño pueda sujetarse cuando empiece a ponerse de pie. Comprueba que está en perfecto estado y cuando el bebé comience a morder, vigila que no levante el plástico y deje la gomaespuma al descubierto.

No lo llenes mucho de juguetes y cámbialos a menudo para que no se canse de ellos. No le dejes sólo mucho rato, pasa a verle y jugar con él, hablalé aunque estés en otra habitación y siempre que puedas estar con tu niño aprovecha y déjale moverse por el suelo. Todos los niños pasan por una etapa en que se divierten vaciando el corralito, intenta dejar juguetes blanditos porque al principio los dejan caer, pero según crecen los lanzan con mucha fuerza y te puedes quedar sin tu precioso jarrón.

¿Corralito sí o no? tú decides.

Foto | Yoshito

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