10 septiembre 2015 Nutrición

papillas frutas

Es alrededor de los cuatro meses cuando nuestro pediatra nos va aconsejando que añadamos un paso más en la educación nutricional de nuestro bebé. Es entonces cuando, además de la leche, ya sea materna o de fórmula, le añadamos unos cereales. Las papillas se convierten, entonces, en su primer encuentro con un elemento que le acompañará toda su vida: la cuchara.

Pero será al mes siguiente, cuando ha cumplido su quinto mes, más o menos, cuando nuestro pediatra decidirá subir un escalón más. Es el momento de conocer un grupo de alimentos que, seguramente, será el que más guste a nuestros peques: las frutas. Pero ¿cómo las preparamos?

Es importante que las frutas sean naturales y del tiempo. Afortunadamente vivimos en un país en el que podemos conseguir estos alimentos de forma fácil y sin tener que gastarnos mucho dinero. Además nos ofrece suficiente variedad como para poder elegir y escoger aquellos sabores que más nos gusten.

Primero vamos a empezar haciéndole una papilla con plátano y pera. Son los sabores mejor aceptados y difícilmente pueden provocar ningún rechazo. Con un intervalo de 2 o 3 días, les iremos incluyendo otra pieza de fruta: naranja, manzana, uva, melocotón… Es importante respetar este espacio y observar si el niño presenta algún rechazo o alergia, así la tienes localizada de inmediato.

Tritura bien las frutas y, si quieres, le puedes añadir un poquito de leche para hacerla más nutritiva o unos pocos cereales sin gluten para espesarla. Esta papilla te servirá para sustituir la toma de la mañana, como desayuno, o de la tarde, como merienda.

Foto | Pixabay – Miltonhuallpa95

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