
Una de las experiencias más gratificantes del bebé durante los nueve meses que se encuentra alojado en nuestro útero, es ese suave balanceo en el que vive y se desarrolla. Es por eso que, una vez han nacido, son muchos los niños que quieren y necesitan revivir esos momentos de íntima paz, por eso ellos mismos se balancean o impulsan su cabecita de un lado a otro o contra las almohadas.
Esta actitud puede resultar, más o menos normal, desde los tres meses hasta los dos años. Si este gesto se prolongara más allá de los tres años, lo mejor es consultar con un especialista. Él nos podrá informar si esta actitud sobrepasa los límites de la normalidad para convertirse en una preocupante manía.
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Lidl presenta su campaña We love Summer con un divertido vídeo. Quieren demostrar lo irresistibles que son sus helados sometiendo a unos niños a una dura prueba. Les dan a cada uno un delicioso y fresquito helado, ya abierto, y les piden que esperen para comerlo hasta que quien se lo ha dado regrese a la habitación. Por si no fuera suficientemente difícil el reto, les dejan un adulto con ellos que hace muy poco por aumentar su fuerza de voluntad.
El resultado es fácil de imaginar, pero merece la pena ver sus caritas, primero resistiéndose y después tratando de explicar lo ocurrido. En este caso si en lugar de niños fueran sus padres los que hicieran la prueba estoy segura que solo cambiarían las justificaciones, serían más de tipo práctico “se estaba derritiendo y no iba a despediciarlo”, ¿no crees?.
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