La decoración navideña en un hogar con niños
Sacra 9 Diciembre 2009
Una de las actividades más divertidas que nos trae la Navidad es la de la decoración hogareña a fin de recibir, como se merece, tan especial evento. Cuando la casa es habitada sólo por personas adultas, por regla general, se suele tener especial cuidado en la combinación de colores, en la perfecta armonía entre los adornos y los espacios a ocupar y, sobre todo, en la sencillez y mesura, creando un perfecto equilibrio entre nuestro hábitat del día a día y el extraordinario de las fiestas.
Pero todo cambia cuando llega un niño a casa. De repente, nuestro concepto de la decoración se torna anárquico y caprichoso, divertido y especialmente amatorio. ¿Quién se niega a poner esos garabatos dispares y coloristas que, según la criatura, significan un Papá Noel cayendo por la chimenea?… Quizás si echamos a un lado la marmórea y perfecta Virgen María de porcelana, podamos incluir a ese pastor de plastilina que anda esculpiendo toda la tarde y que representa el símbolo efímero y eterno de una infancia que puja por encontrar su sitio dentro del mundo de la creatividad.
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