23 diciembre 2008 Otros, Padres y madres

maletas
Mi familia es una más de las que cada año vuelve a casa por Navidad. Esta circunstancia hace las Navidades un poco más especiales, el reencuentro es real y muy emotivo. Pero los preparativos pueden ser una pesadilla.

Cuando no hay niños, puedes llevar más o menos equipaje, te ajustas al espacio que tienes y no hay problema. Cuando nace un bebé, el coche mengua, de repente tienes que convertirte en un as de los puzzles para poder meter todo en el diminuto maletero.

Cuando el bebé es pequeñito, además de su ropa, es decir su armario, tienes que llevar una provisión de pañales. Sí, puedes comprarlos en tu destino, pero solo para el viaje y el primer día, ya te harán falta alrededor de 10.

Normalmente, tienes que llevarte la cuna de viaje. Se pliegan muy bien y son muy cómodas, pero ocupan lo suyo. Y sumamos la estrella del puzzle, el cochecito del bebé. Si es menor de seis meses, tendrás que vértelas con el capazo, y sino, con la sillita. Las ruedas, sucias de la calle, sobresalen y son dificilisimas de encajar.

La lista continúa con unos cuantos juguetes, la comida del bebé, el botiquín, ect. y si además haces de correo para Papá Noel o los Reyes Magos, tendrás ser tú quien haga magia.

En el interior del coche, la sillita de seguridad, juguetes para distraerle durante el viaje, la bolsa con pañales, la comida o merienda y el cambiador, harán que te plantees cambiar el coche por una furgoneta.

Por suerte, cada vez hay más estaciones de servicio o áreas de descanso con tronas, sala de lactancia y espacios adecuados para cambiar al bebé.

Paciencia y ¡¡Buen Viaje!!

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