22 julio 2009 Consejos, Nutrición, Salud

Los niños y las gaseosas

Durante las últimas décadas, el marketing y la publicidad han sobrepoblado el comercio con todo tipo de bebidas gaseosas; por sus particulares colores, sabores y despliegue comercial, resultan singularmente irresistibles para los niños, quienes gustosos las incorporan en su dieta, cada vez desde más temprana edad; al respecto, existen múltiples opiniones e inquietudes.

Las gaseosas están compuestas en su mayor parte por azúcares y por eso son habitualmente asociadas con la obesidad; por otra parte, si se consumen en grandes cantidades, pueden producir una sensación de llenura e inapetencia, desequilibrando seriamente la dieta de los niños. Siempre es más saludable que los niños tomen jugos naturales, antes que artificiales y menos bebidas gaseosas, aunque lleve un poco más de tiempo, hay que pensar primero en su nutrición.

Eso no es todo; dentro de la flora bacteriana normal de la boca, existen microorganismos encargados de desdoblar los azúcares y producir ácido láctico, que a los pocos minutos ya deteriora el esmalte dental, provocando caries. Las gaseosas de cola tienen dentro de sus componentes cafeína, estimulante que puede ocasionar a los niños hiperactividad, problemas para conciliar el sueño y excitación psicomotríz.

A partir de la popularización de las gaseosas dietéticas, se habían propuesto también para el consumo infantil, puesto que el azúcar es sustituido por otros componentes, como el aspartame, menos dañinos para el esmalte dental; sin embargo estudiosos detractores aseguran que en múltiples casos, este tipo de compuestos pueden causar reacciones alérgicas en los niños.

Fuente l Boletín de noticias pediátricas

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