24 febrero 2010 Desarrollo, Otros

Los niños aprenden más con la experiencia, que con la observación

Un estudio realizado por la Universidad de Washington, ha demostrado que las experiencias físicas manuales de los niños, les permiten aprender mucho más rápido que observar a un adulto realizando la misma acción. Poder conocer por sí mismos el mundo, teniendo contacto directo con las cosas, les genera mayores experiencias significativas.

51 bebés fueron divididos en tres grupos de control, para proponerles el uso de un bastón de rayas como herramienta, para traer hasta sí un juguete de goma de color vivo; a algunos de estos niños, se les permitió tomar el bastón por sí mismos para mover el juguete, mientras que otros simplemente observaron cómo un adulto realizaba el ejercicio.

Para la prueba siguiente, se cambió el bastón por uno de color diferente y luego se cambió también el juguete, para observar si los niños prestaban mayor atención al intercambio de objetos que a la acción de alcanzar el artículo, valiéndose del bastón. Durante todo el periodo de pruebas, cada uno de los bebés fue filmado, para consignar la expresión de su rostro y el interés que demostraban por los objetos del ejercicio y por cuánto tiempo permanecían atentos.

Los niños que utilizaron el bastón para ensayar por su propia cuenta el proceso de desplazar el juguete, pudieron repetir una y otra vez el ejercicio además de mostrarse más atentos cuando era el investigador quien usaba el bastón; los pequeños que solamente observaban, tuvieron mayor dificultad para imitar el procedimiento y perdían rápidamente el interés en observar cómo lo hacía el adulto.

La psicóloga Jessica Somerville, encargada del estudio, explica que para que los niños pudieran comprender el uso del bastón y anticipar los resultados de la acción, aún realizada por otros, necesitaron realizarlo y experimentarlo por sí mismos, ya que simplemente observar no era un recurso suficiente para comprender completamente el proceso.

De acuerdo con los resultados, los científicos concluyen que el conocimiento humano se beneficia de las experiencias manuales, desde los estadios más tempranos del desarrollo de los niños; poder estar en contacto con el mundo e interactuar con él en primera persona, no sólo fortalece su motricidad y les enseña a desarrollar procesos, si no que también les enseña a interpretar las intenciones de los adultos, cuando realizan determinadas actividades.

Vía | Tendencias 21
Foto | Universidad de Washington

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