Natación para bebés

Natación para bebés

Escrito por: Alina    10 abril 2009     19 Comentarios     2 minutos

No, no quiero que mi bebé se convierta ya en un Michael Phelps o en un Rafael Muñoz. Pero he leído que la natación para bebés o matronatación (acompañados de la mamá) es una buena fórmula de estimulación y desarrollo. Los bebés no van a aprender a nadar, más bien a disfrutar y a encontrar […]

No, no quiero que mi bebé se convierta ya en un Michael Phelps o en un Rafael Muñoz. Pero he leído que la natación para bebés o matronatación (acompañados de la mamá) es una buena fórmula de estimulación y desarrollo.

Los bebés no van a aprender a nadar, más bien a disfrutar y a encontrar un nuevo medio en el que poder desenvolverse con más soltura gracias a las ventajas que les proporciona el agua.

Eso sí, como en todo, cuando hablamos de bebés deben de darse ciertas condiciones: primero debes consultar con el pediatra; no se les puede cambiar el ritmo ni de comidas, ni de sueño; les debes de pasar de forma gradual a la temperatura a la que se encontrarán en la piscina que tiene que ser de 32 grados; piscina que debe contar con monitores especializados y en la que los únicos adultos que se bañen sean los papás de los bebés.

Las ventajas, según parece, son muchas: desarrollo a nivel físico e intelectual, diversión, mejora de la relación afectiva y cognitiva son sus padres, fortalecimiento de pulmones y corazón y ayuda al sistema inmunológico.

En algunas escuelas que imparten este tipo de natación aceptan sólo a bebés a partir de los seis meses, mientras que en otras, puedes llevarlo desde los tres. Antes de llevar al bebé a la piscina, como comentaba anteriormente, además de cumplir con ciertos requisitos debes ir preparándole para enfrentarse a un nuevo medio.

En casa, puedes ir aprendiendo a cogerle con seguridad, a ir reduciendo gradualmente la temperatura del bebé en el agua (recordemos que bañamos a nuestros chiquititos a 37º) y a que el futuro nadador se familiarice con el agua.

No olvidemos tampoco que la piscina tiene que contar con un vaso específico para enseñanza y con un nivel de cloración determinado (del 0,5 al 0,6 por ciento, como veis muy por debajo del 1 por ciento que es el que se utiliza en los adultos) y con los vestuarios climatizados y acondicionados para que puedas ir con tu bebé – lo que implica que estén limpios e higienizados.

Y, finalmente, algunos consejos que no debemos olvidar nunca: no dejar al bebé sólo cerca del agua, no des de comer al niño antes de meterle en la piscina y no lleves al niño si está enfermo.

Vía | i_natación

Foto | Zena Holloway


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