14 agosto 2017 Consejos

pasear con el bebé

La época de verano, con sus altas temperaturas, suele traernos muchas ventajas pero, también, algún que otro inconveniente. Es cierto que apetece mucho más salir a la calle, nos sentimos más libres y optimistas, y el aire libre se convierte en nuestro centro de diversión. La playa, el campo o la misma ciudad, son auténticos paraísos en los que encontrar la mejor diversión para la familia.

Pero también esas altas temperaturas pueden suponer un peligro, especialmente en las horas centrales del día. Por eso es mejor, sobre todo cuando tenemos niños pequeños, que evitemos esos momentos. Sin embargo, muchas madres son partidarias de, a la hora de salir de paseo, y con el fin de evitar la exposición directa del sol o espantar los insectos, cubrir el cochecito del bebé con una tela, para mantenerlo protegido. Una práctica que, según los especialistas, no es tan segura como parece.

Los bebés regulan su temperatura de forma distinta

Sin duda, la intención de los padres es buena y claramente protectora, sin embargo se ha comprobado que puede acarrear graves problemas. Incluso aunque nos aseguremos que se trata de una tela ligera, en la que circula el aire, no podemos confiarnos ya que el sistema de regulación de la temperatura corporal de los bebés, es totalmente distinta a la de los adultos.

Los bebés menores de un año, no tienen todavía suficiente reserva de agua en su interior, por lo tanto la deshidratación, por golpes de calor, se produce de una manera instantánea. Precisamente por no tener suficientes reservas de agua, la temperatura asciende rápidamente lo que le puede provocar graves problemas.

bebé de paseo

Peligroso efecto invernadero

Según los expertos, cuando queramos pasear con nuestro bebé en verano, es mucho mejor que sepamos escoger el momento del día en el que lo hacemos. Si es por placer, lo mejor es elegir las horas en las que el sol no está en toda su plenitud. A primera hora de la mañana o a última de la tarde. En cualquier caso, evitar el mediodía.

Sin embargo, si es necesario salir con él a esas horas, escoger la parte de la acera en la que da la sombra y colocar una sombrillita en el brazo del coche del bebé, para que no le dé el sol directamente. De esta forma el cochecito irá destapado, circulará el aire y evitamos que se produzca un golpe de calor.

No olvidemos que al tapar el coche, por muy sutil que nos parezca la tela, estamos creando un efecto invernadero en su interior. Según investigaciones, la temperatura del bebé puede aumentar entre 10 y 12 grados, suficientes como para poner en peligro su vida.

Vía | Infosalus
Fotos | Latam y Oh! Mother mine

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