17 febrero 2017 Noticias

adopta bebés enfermos

Cori Salchert es una mujer estadounidense que ha conseguido convertirse en todo un ejemplo de humanidad, no sólo por el hecho de entregar su amor y cuidados a niños que han sido abandonados por sus padres nada más nacer, sino porque estos bebés se encuentran en un estado grave de salud, tal es así que su esperanza de vida es limitada.

Cori, que ha sido enfermera en un hospital infantil durante muchos años, ha visto como muchos bebés nacían con graves problemas de salud y cuyo diagnóstico era fatal. Por distintos motivos, algunos de ellos eran abandonados por los padres, incapacitados para soportar ese dramático destino, por lo que los pequeñines pasaban sus últimos días en la soledad del hospital hasta que fallecían.

Morir rodeados de amor

Cori Salchert vive en Sheboygan, Wisconsin, Estados Unidos y es madre de ocho hijos, así que lo de cuidar a los bebés, además de su propio trabajo en el hospital, no le venía de susto. La diferencia es que en este caso se trata de bebés con graves enfermedades y que no tienen ningún tipo de esperanza de vida. Ella pensó que más que sus cuidados de profesional sanitaria, estos pequeños necesitaban amor y cariño, para así morir dignamente, rodeados de amor.

Todo surgió cuando Cori tuvo que dejar su trabajo por cuestiones de salud. Sus compañeras, a las que veía de forma regular, le contaron que había una niña en el hospital que había nacido sin un hemisferio del cerebro y que los médicos le habían dado unas semanas de vida. La niña se encontraba en estado vegetativo y los padres la habían abandonado en el hospital. Cori se compadeció de esta pobre criatura y decidió adoptarla, sabiendo que el final era inminente y le dejaría el corazón partido en dos.

Es así como Emmalyn llegó a ese hogar lleno de personas amorosas que la acogieron como un miembro más. Tal y como presagiaron los médicos, la pequeña murió a las pocas semanas, eso sí, en los brazos de su madre adoptiva y rodeada del cariño de sus hermanos.

Cori con Charlie

Un gesto que viene acompañado de un drama familiar

Unos años después, en 2014, volvió a repetirse el caso. En esta ocasión se trataba de un bebé varón al que llamaron Charlie, y que también tenía un problema cerebral, aunque menos grave. El diagnóstico que les dieron era una esperanza de vida de tres o cuatro años. Charlie vive pegado a un respirador para aportarle el oxígeno necesario. Llegó a casa de Cori cuando tenía cuatro meses y, aunque saben que el final puede producirse en cualquier momento, le dan cada día grandes dosis de amor.

Al parecer la historia de esta valiente y solidaria mujer viene marcada por un hecho trágico que ocurrió en su infancia. Su hermana Amy sufrió una grave meningitis siendo pequeña, lo que le causó que parte de su cerebro se trastornara. Sus padres decidieron, entonces, ingresarla en un centro especial para menores. A los 11 años se escapó de esta institución, suicidándose en un lago. Conmovida por su propia historia familiar, Cori ha querido que ningún bebé más pase por un trance así, abriendo su hogar a lo que ella misma ha llamado como “la casa de la esperanza”.

Vía | Wtb

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