4 diciembre 2017 Noticias

Miedo a las arañas y serpientes

Dos de las fobias más extendidas y que provocan mayor rechazo en el ser humano es a las arañas y a las serpientes. Hasta ahora ese miedo se creía que se producía a medida que éramos conscientes de su imagen, su tacto o las asociaciones que hacemos con su modo de vida o peligros que nos aportan. Sin embargo, y a tenor de los resultados de una investigación, el miedo a las arañas y las serpientes podría ser innato en algunos individuos.

Científicos alemanes han conseguido comprobar como los bebés, de solo 6 meses, ya manifiestan un temor ante estos animales, algo que no sucede con otros, también considerados como peligrosos como leones u osos.

“Asumimos que la razón de esta reacción particular al ver arañas y serpientes se debe a la coexistencia de estos animales potencialmente peligrosos con humanos y sus antepasados durante más de 40 a 60 millones de años.”

Bebés de 6 meses con miedo a las arañas y serpientes

Se trata de una investigación realizada por expertos científicos del Instituto Max Planck de Leipzig, Alemania y en colaboración con la Universidad de Uppsala en Suecia. Estos expertos han comprobado como los niños menores de un año muestran un síntoma de estrés cuando se les muestran imágenes de arañas o serpientes, algo que no pasaba cuando esas imágenes eran de otro tipo de animales o de elementos de la naturaleza.

A pesar de no saber hablar todavía, los bebés de seis meses expresaban a través de sus pupilas el miedo que le provocaban estos animales. Sus iris se agrandaban comunicando, a través de este gesto, la aversión que les generaba esa imagen.

Nuestro instinto natural nos alerta del peligro

Ante esta respuesta, los científicos creen que ese miedo forma parte de nuestra manera de defendernos ante los peligros de la naturaleza y que viene en nuestra propia evolución humana. Es como si nuestro propio instinto natural hubiera creado una alarma ante ellos.

Es así como se entendería que entre un 1 y un 5 por ciento de los habitantes de los países desarrollados, y que en la mayoría de los casos jamás han tenido contacto con ninguno de estos animales, desarrollen una fobia tan intensa que, incluso en algunos casos, les impide disfrutar de la naturaleza y el campo.

Vía | Ecodiario
Foto | Taringa

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