9 abril 2009 Consejos, Entretenimiento, Opinión, Padres y madres

supernanny

Sí, sí, quién me lo iba a decir a mí que hasta hace nada no había reparado en su presencia en la parrilla televisiva (y eso que ya va por la cuarta temporada). Debe ser que con eso de que ahora soy madre se me ha despertado la curiosidad maternal.

Y digo curiosidad porque lo más interesante no es ver cómo Supernanny soluciona el problema con sus consejos – muchos de ellos de lógica – , si no ver los comportamientos de los chiquitajos y su forma de llamar la atención. Que madre mía lo que saben unos gemelos de tres años…

El programa se emite los viernes en Cuatro a las 21.30 y debe ser tanto su éxito que ya hay revista oficial– claro, de nombre Supernanny – dirigida a padres con niños de 0 a 12 años.

Pero eso sí, para los que no hayáis visto el programa, os resumo en qué consiste: una familia se ve desbordada por la actitud de su hijo o hijos (que ya pueden ser gemelos de tres años, que trillizos de cuatro,…que se pelean, insultan, dan golpes a las puertas…) hasta que llega Rocío Ramos-Paúl, psicóloga, que cual Supercoco – perdón, Supernanny,- primero observa (a veces, da un poco de mal rollo porque es como “una presencia”) y apunta todo, todo, todo lo que pasa en la casa con los hijos, con los padres y, si hay abuela, con la abuela.

Una vez que ha estudiado la situación, habla con los padres y les dice lo que hay que cambiar: que si los niños hacen algo bien, hay que reforzarlo con besos y abrazos y que si los niños hacen algo mal y se les castiga, pues que se cumpla el castigo. Y pone una serie de normas con las que motivar al niño, mejorar la comunicación o reforzar las buenas conductas.

Así, que con la lección aprendida, Supernanny deja a los papás solos ante el peligro y se va a su despacho a vigilar si lo hacen bien o lo siguen haciendo mal. La parte final del programa es la vuelta de la psicóloga a la casa para decirles a los padres si van por el buen camino (normalmente les cae una pequeña reprimenda). Por supuesto, siempre tiene final feliz.

Aunque la crítica se la dejo a Telelocura, hay que decir que el programa, basado según parece en un formato británico, sobre todo, a mí me entretiene, ya os digo, me ha enganchado.

No sé si lo que más me gusta es la tranquilidad que tiene Supernanny mientras un enano de tres años aporrea una puerta – supongo que será porque no es su casa- o cuando habla a la cámara cuando están los niños detrás como si no la vieran… Aunque creo que falta algo: cuál es la clave para no tener que llamar a Supercoco – ay qué manía, Supernanny…

Vía | Cuatro.com

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