5 junio 2009 Desarrollo, Padres y madres

verguenza

Quizás te ha pasado en más de una ocasión de estar en un lugar público y ver que tu hijo o hija sin ninguna vergüenza se empiece a tocar las partes íntimas.
A mi me ha pasado y me dio pudor, al consultarlo con el médico me ha dicho que los niños se tocan sencillamente porque al hacerlo despiertan sensaciones que son agradables, los gratifica y les permiten descargar tensiones.

Los niños van descubriendo estas sensaciones muy temprano cuando de chiquitos empiezan a explorar su cuerpito. Esto puede pasar en forma accidental al manipular sus juguetes, la higiene corporal, mientras están en contacto con el agua o bien cuando aprenden a controlar esfínteres.
Desde ya que no solo les causa placer tocar sus genitales, también lo encuentran en las caricias, la succión, el chupeteo o cualquier actividad que le provoque sensaciones agradables en su cuerpo. Lo que está en claro es que a los padres nos avergüenzan estas conductas.

Los órganos que participan en el control de sus esfínteres se encuentran vinculados con los genitales. Por eso que el mismo proceso de eliminación y retención estimula a los niños en forma placentera. En los varones el canal por donde se elimina la orina se localiza, justamente en el órgano sexual así que cada vez que hace pis tiene que tocar su miembro y eso, inevitablemente, estimula su sensibilidad.

Estas son conductas normales durante la infancia que contribuyen a que los pequeños establezcan conexiones mentales entre los deseos, iniciativas y consecuencias. A pesar de eso, cuando esta conducta se vuelve compulsiva o excesiva debemos prestar más atención ya que puede obedecer a situaciones de abuso, de malestar o de inquietud personal.

Como padres debemos tener en cuenta que nuestra función es enseñarles a cuidar su cuerpo y explicarles la diferencia entre lo público y lo privado. A medida que nuestros hijos van creciendo empezaran a aparecer las barreras del asco y las del pudor, un ejemplo claro es que cuando son pequeños los niños juegan con su caca y (por suerte) esta conducta va desapareciendo.

Lo primero que debemos tener en cuenta es no desesperar, todas hemos pasado lo mismo ha medida nuestros hijos van creciendo.
Es necesario que les demuestres comprensión y que les enseñes a satisfacer sus necesidades de acuerdo con las normas de la sociedad en la que vivimos. Y entre esas normas lo esperable es que eviten tocarse en público.
Para ello debes poner límites y explicarles que se trata de comportamientos íntimo.

Ya que estás en el tema, puedes aprovechar para explicarles que su cuerpo es algo privado y que no deber permitir que nadie lo toque o lo mire. De esta forma irán aprendiendo a diferenciar entre lo que es íntimo y lo que le podemos mostrar a los demás.

Fuente | Revista Ser Padres Hoy

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