18 mayo 2015 Consejos, Educación

mandamientos de María Montessori

Educar a los niños no es fácil, buscar el equilibrio entre el amor y la firmeza, la rectitud y la paciencia, los besos y las broncas, no es tarea que se consiga de un día para otro. Somos muchos los padres que hemos tenido que buscar ayuda en los sabios consejos de los abuelos o de los profesionales, pero también de aquellos que han conseguido hacer de la educación algo más que un mero oficio pasajero.

Y dentro de esos grandes maestros nos encontramos con María Montessori, una educadora, pedagoga, científica, médica, y un sinfín de actividades más que la encumbraron como una de las mujeres más importantes del siglo XX. De ella nos ha quedado un legado lleno de riqueza, tanto educativa como emocional, pero aquí os dejo, para todos los que somos padres, unos mandamientos que nos ayudarán a educar a nuestros niños con ese equilibrio que todos ansiamos.

  • Los niños aprenden de lo que les rodea.
  • Si criticas mucho a un niño, él aprenderá a juzgar.
  • Si elogias con regularidad a un niño, él aprenderá a valorar.
  • Si le muestras hostilidad al niño, él aprenderá a pelear.
  • Si se es justo con el niño, él aprenderá a ser justo.
  • Si se ridiculiza al niño con frecuencia, él será tímido.
  • Si el niño crece sintiéndose seguro, aprenderá a confiar en los demás.
  • Si se denigra al niño con frecuencia, se desarrollará en un malsano sentimiento de culpa.
  • Si las ideas del niño son aceptadas con regularidad, él aprenderá a sentirse bien consigo mismo.
  • Si se es condescendiente con el niño, él aprenderá a ser paciente.
  • Si se alienta al niño en lo que hace, ganará seguridad en sí mismo.
  • Si el niño vive en una atmósfera amigable y se siente necesario, aprenderá a encontrar amor en el mundo.
  • No hables mal de tu niño/a, ni cuando está cerca, ni cuando no lo está.
  • Concéntrate en el desarrollo de lo bueno del niño de tal manera que sencillamente no quede lugar para lo malo.
  • Escucha siempre a tu hijo y respondele cuando él se acerque a tí con una pregunta o un comentario.
  • Respeta a tu hijo aunque haya cometido un error. Lo corregirá ahora o quizá un poco más adelante.
  • Está dispuesto a ayudar si tu niño busca algo, pero también está dispuesto a pasar desapercibido si él mismo ya ha encontrado lo que buscaba.
  • Ayuda al niño a asimilar lo que antes no había podido asimilar. Haz eso llenando el mundo que lo rodea de cuidado, discreción, oportuno silencio y amor.
  • Cuando te dirijas a tu hijo, hazlo siempre de la mejor manera. Dale lo mejor que hay en ti.

Vía | Genial
Foto | Montessori for everyone

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