25 noviembre 2017 Salud

lunares gigantes

No suele ser demasiado extraño que nuestro bebé aparezca, al nacer, con alguna manchita en su piel que puede ser, de mayor o menor tamaño o con unas características particulares. La sabiduría popular lo asocia a algún capricho no cumplido por la madre, especialmente cuando se trata de esos antojos relacionados con la comida. Sin embargo, es importante que esta mancha, sobre todo si es un lunar, sea examinado por el médico para comprobar que no supone ningún riesgo para el bebé.

Según las últimas investigaciones, los lunares gigantes que pueden aparecer en la piel del bebé llevan asociados una serie de riesgos para su salud, especialmente para el sistema nervioso central y el aumento de posibilidades de desarrollar melanoma.

Aparecen por una mutación genética

Se consideran lunares gigantes aquellos que, llegada la edad adulta, tienen un diámetro superior a los 20 centímetros. Según las estadísticas, aparecen en uno de cada 20 mil nacidos y, dependiendo de lo grandes que sean, aumentará el riesgo para su salud. Además, estos factores de riesgo se ven aumentados, dependiendo de la localización del lunar, también llamado nevus, y si le acompañan algunos más, conocidos como satélites.

Estos lunares gigantes, o nevus, en la mayoría de los casos, se producen debido a una mutación del gen NRAS que es el que incide en las células de la piel que producen el pigmento.

bebé en el quirófano

El láser o la cirugía, para disminuir el riesgo

Según la doctora Carmen Ceballos, de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, la solución estaría en la aplicación de dos prácticas médicas:

  • El láser. Con él vamos a eliminar las células más superficiales consiguiendo dos ventajas: mejorar el aspecto estético y reducir el riesgo de que se sufra un melanoma, ya que el número de células resulta inferior y cuántas menos células tengamos, más difícil será que alguna se vuelva mala. Sin embargo los expertos quieren ser cautos, no dando garantías al cien por cien de que sea del todo eficaz contra el melanoma. Se trata de una técnica totalmente segura, por lo que la podemos utilizar en los bebés más pequeños. El problema es que se puede reproducir a lo largo del tiempo, teniendo que volverla a utilizar en otras ocasiones.
  • La cirugía. Otra técnica recomendada es pasar por quirófano. Esta vez tendremos que esperar a que el bebé tenga, al menos, seis meses, ya que la aplicación de la anestesia, en menores, conlleva muchos riesgos, especialmente en su sistema neurológico. Se suele utilizar cuando el nevus es muy extenso y aparece en el tronco o en alguna extremidad.

Pero, además de estos tratamientos, también es importante que contemos con apoyo psicológico, especialmente cuando los niños ya son un poquito mayores y les puede influir en su relación con los demás. No debemos olvidar que el aspecto estético es el causante de muchos complejos y problemas de autoestima que se sufren a lo largo de la vida.

Vía | Redacción Médica
Fotos | Pixabay y Periódico el tiempo

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