18 mayo 2009 Noticias, Opinión

Los médicos advierten que el aborto es una intervención traumática
Las dudas e inquietudes que ayer Alina nos transmitía sobre la nueva ley del aborto parecen coincidir con las de los médicos españoles de la Organización Médica Colegial (OMC). El presidente de la OMC, Rodriguez Sendín, ha declarado que el aborto no es como tomarse un caramelo, sino que se trata de una intervención traumática en la que la autonomía de la paciente debe ser compatible con el derecho de sus padres a estar informados.

Las declaraciones de Rodriguez Sendín son contundentes y califica de “error” y “poco afortunada” la decisión de permitir que las niñas de 16 años puedan abortar sin consentimiento paterno y añade que esto puede provocar más problemas familiares de los que ya puede haber. Añade que habría que “darle la oportunidad al padre o la madre de que sepan los problemas de su hija para ayudarla o consolarla”, insistiendo en que “no es como tomarse un caramelo o ir al botellón, es una intervención quirúrgica traumática en los aspectos personales y ningún plato de gusto“.

El presidente de OMC se mostró disconforme con que esta ley se haya tratado desde el Ministerio de Igualdad y no desde el de Sanidad que es el que sabe. Pidió la regulación de la objeción de conciencia de los profesionales. Instó a los médicos a ser responsables con el consentimiento informado que deben firmar las pacientes y a confirmar que entienden lo que están firmando. No deben quedarse sólo en el papel ya que las mujeres en estos casos necesitan información complementaria y que se cuide también su salud mental.

En mi opinión el argumento de la Ministra Aído cuando defiende esta medida y la equipara con la capacidad de una jóven de 16 años de autorizar o no una cirugía, no tiene en cuenta la naturaleza del aborto. Me es muy dificil imaginar a una niña ocultando un tumor cerebral y sometiéndose a dicha operación a espaldas de sus padres. En ese caso entiendo que su familia estará con ella aunque la última palabra sea la de la niña. Sin embargo en el caso de un aborto, puede que el miedo a la reacción de sus padres, sea el único motivo que mueva a esa joven a interrumpir su embarazo, por lo que no sólo se someterá a una cirugía sin el indispensable apoyo familiar, además pasará sóla por una situación psicológica muy complicada. No es ni mucho menos lo que yo quiero para mi hija.

Vía | Europa Press
Foto | Redacción Médica

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