4 junio 2013 Parto

Lograr el orgasmo durante el parto
Parto y orgasmo parecen palabras y situaciones opuestas y sin embargo hay mujeres que aseguran experimentar ambas a la vez. Lo llaman “el secreto mejor guardado” y, la verdad es difícil encontrar alguien que lo cuente de primera mano. Se comenzó a hablar del parto orgásmico a raíz de un documental emitido a comienzos de 2009, en el que varias mujeres hablaban de sus experiencias, unas con palabras como miedo o dolor, otras con hablaban de algo placentero e incluso dos mencionaron la palabra orgasmo.

Un estudio reciente realizado por Thierry Postel, psicólogo, publicado en Sexologies asegura que el 0.03 por ciento de las madres llegan al orgasmo durante el parto. Para llegar a esta conclusión entrevistó por e-mail a 109 matronas que juntas habían asistido 206.000 partos. El resultado fue que 668 matronas asistieron a mujeres que aseguraron haber tenido sensaciones orgásmicas durante el parto y en 868 casos las matronas aseguraron haber notado síntomas de placer en la parturientas. Incluso 9 madres, con quien las matronas compartieron el cuestionario, afirmaron haber tenido un orgasmo mientras nacía su bebé.

A raíz de aquel documental comenzaron los consejos sobre como experimentar una misma un orgasmo durante el parto, o al menos que este fuera agradable y no solo doloroso. Se habla de que las contracciones y el expulsivo estimularían los genitales de la madre y también de lo cercana que es la relación del dolor y el placer, de hecho hay personas que solo consiguen el segundo a través del primero.

Hasta aquí estupendo, cada una vive su parto y entiende su cuerpo como puede. El problema es que esto solo es una presión más sobre las embarazadas. Se puede leer en algunos foros, obviamente de crianza “natural” o “con apego”, a mamás que lamentan no haber conseguido conectar lo suficiente con su cuerpo como para aliviar el dolor e incluso sentir placer. Han seguido todas las recomendaciones: por supuesto no parir en el hospital sino en la intimidad de una bañera hinchable en su comedor; nada de facultativos con título homologado excepto quizá una matrona; nada de medicinas, instrumental o similar; han armonizado cuerpo y mente; han buscado la complicidad de su pareja; han desvinculado el orgasmo del sexo… y aún así el parto de sus bebés fue doloroso. ¡Qué decepción! Ahora el recuerdo de su parto quedará dañado para siempre con la pena de no haber logrado dar la bienvenida a sus bebés como dicen hacerlo el 0.03 por ciento de las mujeres.

Vía | Huffington Post
Foto | Flickr-Borja Rodriguez Llorca

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  1. Bitacoras.com 4 junio 2013

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