29 abril 2009 Padres y madres

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En la actualidad se está dando una nueva tendencia entre los padres, llamados “helicópteros” por su conducta. En esta tendencia los padres se convierten en vigías permanentes que controlan cada paso y resguardan a sus hijos entre algodones. Con esto, en cierta forma, no permiten que los niños vivían una infancia relajada.

La imagen de helicópteros se ha usado ya que son padres que sobrevuelan la vida de los hijos continuamente y bajan en picada apenas el monitoreo les deja ver alguna dificultad. Este exceso de protección no ayuda demasiado en desarrollar una de las capacidades más importantes para el ser humano: la de aprender a través de la propia experimentación. Con ello se priva a los hijos del descubrimiento de sus recursos para poder afrontar las situaciones de la vida.

Muchos investigadores sobre el tema de la niñez creen que nuestros hijos se encuentran más obesos, deprimidos y medicados que las generaciones anteriores. Piensan que de alguna manera los adultos, por temores propios, han secuestrado la infancia de los niños de una forma que nunca se había visto hasta ahora. Como padres sentimos el empeño de empujar, modelar y educar a nuestros hijos con un celo poco humano.

La otra cara de esta forma de educar es tomar el control y dominio de aquellos temas que a los padres les interesa y ponen expectativos en ello. Muchas veces estas expectativas responden más a una necesidad parental que a la necesidad o satisfacción de los niños.

Desde muy chiquitos los chicos tienen agendas terriblemente ocupadas y lo peor de todo es que muchos padres se sienten frustrados si sos hijos no triunfan en alguna disciplina.

En la actualidad educar a los niños es difícil, a pesar de que el cariño que uno siente por ellos muchos padres se siente presionados en forma cultural y socialmente y esto en cierto punto influye en la relación con los niños a medida pasan los años. No solo se trata de darles afecto, sino que hay que cumplir miles de demandas para hacerlos felices y en este aspecto, estar en un mundo de consumo mucho tiene que ver.

Muchos padres confunden el ser “padres presentes” con ser “padres hiperpresentes”. Cuando llegan a sus casas cansados intentan compartir un mundo infantil que a veces no son fáciles de comprender ni de compartir, cuando son más grandes sobrevuelan en la vida de sus hijos. Y muchas veces la culpa de no poder estar todo el día con ellos hace que los llenemos de objetos materiales para suplir el tiempo.

Todos los padres muchas veces nos equivocamos…. Quien no lo ha hecho… pero lo más importante es establecer un vínculo en donde prime el amor.

Fuente | Diario Clarín

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