21 agosto 2009 Desarrollo, Salud

Intersexualidad o hermafroditismo
En todos los periódicos deportivos se habla estos días sobre la sexualidad de la campeona del Mundo de 800 metros, Caster Semenya. El motivo es su apariencia claramente masculina. Es lógico pensar que es algo fácil de comprobar visualmente, sin embargo puede no serlo. El caso de Semenya, podría ser un caso de intersexualidad o hermafroditismo.

La intersexualidad es un grupo de afecciones en las que hay una discrepancia entre los genitales externos e internos, es un trastorno del desarrollo sexual. El embrión humano es ambiguo sexualmente hasta la semana 8 de gestación, momento en que debido a la activación de un gen, pasa a ser femenino o masculino. Si el gen no existe, no se activa o lo hace de manera incorrecta, el organismo no define bien el sexo del bebé.

Hay cuatro tipos de intersexualidad:

  • Intesexualidad 46, XX. La persona tiene cromosomas y genitales internos femeninos pero sus genitales externos tienen apariencia masculina. Los labios mayores están fusionados y el clítoris tiene apariencia de pene.
  • Intersexualidad 46, XY. Los cromosomas de la persona son masculinos, pero sus genitales externos tienen apariencia femenina. Los testículos internamente pueden ser normales, tener alguna malformación o no existir.
  • Intersexualidad gonadal verdadera. El bebé tiene tanto tejido ovárico como testicular, bien en una única gónada o en un ovario y un testículo. Puede tener cromosomas XX, XY, o ambos. Sus genitales pueden tener apariencia femenina, masculina o ambas.
  • Intersexualidad compleja. Muchas combinaciones de cromosomas pueden ocasionar trastornos del desarrollo sexual cuando aparece un cromosoma sexual de más. Puede ser un X o un Y. En este caso los organos internos y externos no son discrepantes. Son los niveles de hormonas sexuales, el desarrollo sexual y la alteración en el número de cromosomas sexuales lo que provoca la intersexualidad.

Este trastorno puede detectarse al nacer. Hasta hace unos años se pedía a los padres que decidieran el sexo con el que se desarrollaría su hijo, y se practicaba cirugía para darle esa apariencia. Sin embargo ultimamente, se defiende la opción de esperar hasta que el niño se defina y pueda participar en la decisión. En algunos casos la intersexualidad no se aprecia hasta la pubertad, en ese momento el niño o la niña haya sido educado en el sexo que lo haya sido, comienza a dar señales de esta alteración. Por ejemplo, mujeres con rasgos claramente masculinos, lo que podría ser el caso de Semenya, aunque hay más opciones.

Los padres necesitan ayuda para afrontar esta situación, aceptarla, apoyar a su hijo y darle los tratamientos adecuados.

Vía | Medline Plus
Foto | Huffington Post

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  1. Bitacoras.com 21 agosto 2009

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