25 agosto 2012 Noticias

Las bebes milagro
Cuando Zamira y Guadalupe abrieron los ojos por primera vez, en diciembre de 2011, poco sabían que tendrían una relación tan sumamente estrecha nada más nacer. Ambas eran sietemesinas, pesando 1 kilo cada una y siendo ingresadas en la unidad de Neonatología del hospital donde nacieron.

Hasta el mes de febrero de 2012, fecha en la que salieron de la unidad de neonatos, todo marchaba bien. Pero en mayo, las gemelas enfermaron de bronquiolitis, siendo internadas de nuevo en el hospital. Zamira  fue recuperándose poco a poco, pero Guadalupe no tuvo tanta suerte.

Un virus infecto su cuerpo, afectándola en el funcionamiento de los intestinos. Tuvo que ser intervenida quirúrgicamente en dos ocasiones y los médicos la salvaron de tres paros cardíacos. A la pequeña se le aplicó respiración artificial, se procedió a una colostomía y padecía desnutrición. Todo parecía ponerse en su contra. Los médicos no tenían esperanza ninguna. De hecho, le transmitieron a los padres que se prepararan para lo peor. Pero entonces, ocurrió lo inesperado.

El pasado 25 de julio, se difundió por Facebook una imagen de 1995, en la que aparecían dos gemelas abrazadas. Dos gemelas norteamericanas en las mismas circunstancias que las pequeñas argentinas mexicanas. Una de ellas estaba al borde de la muerte. No apostaban por salvarla. La decisión rebelde de saltarse las normas de una enfermera del hospital, acabó con las dos gemelas abrazadas, salvando la vida a la que estaba enferma.

Dicho y hecho, Zamira y Guadalupe fueron puestas juntas. Al cabo de unas horas, Guadalupe comenzó a recuperar el ritmo cardíaco, la oxigenación de su sangre se normalizó y empezó a ganar peso. Dos meses después de estar sedada, abrió los ojos.
La explicación que se da a este hecho es el estrecho vínculo que poseen los gemelos. Como si lo que padece o disfruta uno, también lo sintiera el otro dentro de si.

Podemos llamarlo milagro o cosas del destino. El caso es que, de manera increíble, Zamira salvó la vida de su hermana sin necesidad de medicación ni intervenciones quirúrgicas. Su calor y su amor fueron suficientes para lograr salvar la vida de su hermana. Parece que creer en los milagros se puede poner de moda.   

Vía | lagaceta.com.ar

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