23 julio 2012 Consejos, Opinión, Padres y madres

La benevolencia del hermano mayor puede propiciar el despotismo del pequeño

Cuando decidimos tener un segundo hijo una de las preocupaciones de los padres es cómo afectará la llegada del bebé al hermano mayor. Normalmente solemos pensar que le tendrá celos, sobretodo si el mayor todavía es “pequeño”. Lo habitual suele ser eso. Hay casos en que los celos se manifiestan intentando llamar la atención o recuperando actividades de “bebé” que ya habían dejado. En otras ocasiones los celos les hacen actuar mal con el nuevo bebé o simplemente intentan ignorarlo.

Como ya digo esto suele ser lo habitual y puede corregirse y evitarse. Sin embargo, en contadas ocasiones suele ocurrir todo lo contrario. Es decir, el hermano mayor acoge con dulzura y cariño al pequeño. Lo protege y lo cuida e incluso toma responsabilidades en su cuidado. Estos hermanos mayores suelen ser ya de por sí niños responsables que asumen su papel de mayor e incluso la llegada del bebé les hace madurar antes de tiempo.

Los padres que vivimos esta situación nos encontramos orgullosos del primogénito pero en ocasiones no nos damos cuenta de que todavía es pequeño. Ante la comprensión del mayor, el bebé va creciendo y puede ir apoderándose de el. Acaba consiguiendo todo lo que quiere con la excusa de que es el menor y lo sabe. Por eso es posible que se aproveche de ello e incluso “chinche” a su hermano con la intención de que los padres le riñan y le de sus cosas.

Hay que tener cuidado con esto y saber poner a cada niño en su sitio. Está bien que si el mayor consiente dejar sus juguetes los compartan, pero si se niega a compartir lo suyo, habrá que hacerle entender al pequeño que eso es de su hermano y que él tiene sus propios juguetes. Sería bueno enseñarle que si él comparte con su hermano mayor, también recibirá de su parte.

A la hora de llamarles la atención cuando hagan algo mal hay que actuar del mismo modo. No se debe culpar siempre al mayor, cada cual deberá asumir su parte de responsabilidad. El pequeño debe comprender que no todo lo que hace está bien. Los padres solemos acabar antes diciéndole al mayor “deja a tu hermano, ¿no ves que es pequeño?”, y esto aunque no lo creamos acaba creyéndoselo el pequeño y dando por sentado que siempre se saldrá con la suya porque es el bebé.

Foto | Flickr-Nukamari

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