24 noviembre 2010 Desarrollo, Noticias, Salud

Hay que velar por la calidad de las guarderías
Uno de los últimos artículos publicados por el pensador Eduard Punset, ‘A veces, invertimos más en un coche que en un hijo’, pone sobre la mesa asuntos tan simples como que gran parte de lo que influye a un niño desde, incluso antes de nacer, son los sentimientos, las decisiones y las diferentes opciones que adoptan sus padres en la vida. En este sentido, nos invita a reflexionar sobre las guarderías.

Este divulgador y comunicador científico no las critica, sino que insta a que prime la calidad de la educación física y académica de estos centros. Y pide que se vigile mucho más esa calidad. Dado que hemos sabido incorporar perfectamente a la mujer a la vida laboral, hay que tener centros de excelente calidad en los que dejar a los niños.

En este sentido, argumenta literalmente: “Tenemos el gran mérito de haber sabido asimilar a la mujer en los procesos de producción (…). Ahora bien, está por realizar el sacrificio o la aplicación del conocimiento necesario para que esa incorporación de la mujer al trabajo se pueda hacer en las mejores condiciones, velando por la calidad de los contenidos físicos y académicos de las guarderías necesarias”.

En este contexto ejemplariza con una declaración que un día le hizo un neurólogo británico especializado en educación infantil que dice así: A veces estamos más dispuestos a pagar por un buen parking que por guardar a nuestros hijos”. Y es que son demasiadas las guarderías que incluso están al margen de la ley.

También señala que cuando se lleva a los niños entre 30 y 40 horas semanales a la guardería antes de los cinco años, aumenta la agresividad y la violencia del niño en edades posteriores.

Asimismo, hace una llamada de atención a que todo lo que sienten los padres, especialmente la madre también le afecta al niño. Pero no habla únicamente del momento en el que el pequeño está en el vientre materno, sino también mucho después de haber nacido.

Por lo que si su madre llega a casa después del trabajo agotada o angustiada a casa, esto repercute directamente sobre su pequeño. Por tanto, de poco sirve que juguemos mucho con el bebé, si no somos capaces de aparcar nuestros problemas y preocupaciones cuando estemos con él. Sin duda, palabras para la reflexión.

En palabras del propio autor: “Si mis lectores me insisten en que les diga cuál es el descubrimiento social más trascendental de estos dos últimos siglos, no tendré más remedio que responder: el impacto insospechado en su vida de adulto de lo acontecido al bebé desde el vientre de la madre”.

Vía | Eduard Punset
Foto | Gotas de Armonía

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Comentarios

4 comentarios
  • carmen d.

    está muy bien lo que dice punset, ya que todos los padres queremos lo mejor para nuestros hijos, pero no tiene en cuenta varias cosas:
    – no todo el mundo tiene la suficiente capacidad económica para pagar un dineral por una excelente guarderia o colegio.
    – no siempre hay guarderias donde elegir, bien porque están todas las plazas cubiertas, porque no existen cerca de casa o del trabajo, o simplemente porque no existen.
    asi que muchos padres nos tenemos que conformar con una guarderia en la que traten bien a los niños, les den juego y los entretengan mientras trabajamos.
    La teoría de los intelectuales a veces está lejos de la realidad práctica de los padres.

  • Mónica M. Bernardo

    carmen, quizá no debemos interpretar tanto el mensaje como si fuera en contra de los padres. Estoy de acuerdo contigo en que a veces la realidad y la necesidad mandan, pero también hay que decirle a las autoridades: “Señores necesitamos más centros infantiles legales, adaptados y adecuados”.

    Aún hay muchas guarderías ilegales que ni siquiera se investigan y hay también muchos padres que lo saben y llevan allí a sus hijos porque son baratas. Ahí falla la responsabilidad de todos. Nosotros, los padres, también tenemos que demandar que haya mejores centros.

    Un abrazo y muchas gracias por seguirnos.

  • Susana

    Lo cierto es que cuando leo alguna frase del tipo “numerosos estudios demuestran” me sale la vena escéptica, por dos motivos, el primero es porque me parece complicado interpretar un estudio dado como un elemento predictivo -va por lo de la agresividad de los niños de 6 años que se menciona-, y el segundo es porque el estudio es una acumulación de estadísticas, y lo que importa es cada caso particular.
    En la respuesta que has dado, sobre la importancia de que demandemos mejores centros, estoy de acuerdo.

  • Mónica M. Bernardo

    Susana, no puedo estar más de acuerdo contigo. Los estudios hay que tenerlos en cuenta, por supuesto, pero no son palabra de ley porque cada persona somos diferente y nadie, na-die, es exactamente ni se comporta igual. Hay que saber leer entre líneas y no darlos por dogma de fe.

    En cuanto a demandar centros más y mejores es nuestro deber, nuestra obligación y nuestro derecho, que para eso pagamos impuestos y elegimos a unos gobernantes, aunque a veces… nos equivoquemos.

    Muchas gracias por seguirnos y por darnos tu opinión. Un abrazo.

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