11 marzo 2009 Consejos, Salud

Bebé con lentes de sol
Cuando empieza la época de estival aumentan los casos de diarreas y golpes de calor en los más pequeños de la familia. Los golpes de calor y la deshidratación muchas veces van de la mano, pero tomando algunas medidas simples se pueden evitar. Es bueno que tu hijo disfrute del aire libre y del sol pero también es sumamente importante que esto no perjudique su salud.

El golpe de calor es producido cuando los mecanismos encargados de regular la temperatura del cuerpo no tienen la capacidad de disipar el calor del cuerpo, provocado por la exposición al calor fuerte o cuando la persona (en este caso el niño) hace mucha actividad física en lugares donde la temperatura es alta.

Los síntoma más característico del golpe de calor es la fiebre alta (39 – 40º), se le pone la piel seca y caliente, le duele la cabeza, tiene nauseas y vómitos, cansancio excesivo. Si notas que tu hijo presenta alguno de estos síntomas llévalo al médico rápidamente.

Para prevenir el golpe de calor debes tomar medidas en las que se tienda al enfriamiento del cuerpo y asegurar una buena hidratación. Para ello es aconsejable disminuir la actividad física, permitirles descansar en sitios ventilados, que usen ropa liviana y gorros, y si se exponen a los rayos solares que usen un factor de protección solar alto.

Es bueno anticiparse a la sed y brindarles con regularidad líquidos y en el caso de lactantes pequeños amamantarlos más seguido.

Fuente| Revista Saber Vivir

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