3 diciembre 2013 Noticias

Conejos

En nuestro mundo existen casos que además de extraños son difíciles de creer. Este es uno de ellos. Nos referiremos al particular caso de Mary Toft, una joven inglesa que vivió durante el siglo XVIII, se hizo conocida por asegurar que había sido madre de muchos conejos.

En su época era conocida como ‘La mujer coneja de Godalming’, lo que más llamaba la atención es que contaba con el reconocimiento de muchos médicos de la época, de hecho el caso se encuentra registrado en la historia de la medicina.

La historia transcurre en el año 1726 cuando Mary, una humilde trabajadora doméstica de 25 años comenzó a tener extrañas vivencias. Cuando se encontraba trabajando en el campo y con un embarazo de apenas cinco semanas intentó capturar unos conejos, luego de varios intentos fallidos el tema se volvió una especie de obsesión.

A lo largo del embarazo fueron sucediendo otros hechos que llamaron la atención de su marido, pero luego de un tiempo todo se normalizó, por lo menos en apariencia, ya que en determinado momento comenzó a eliminar de su cuerpo un conejo por día. John Howard, su médico fue testigo del relato y él mismo se encargó de asistirla en el nacimiento de nueve conejos. Todos los conejos nacieron muertos, lo más aterrador cera que no eran conejos completos sino partes de los mismos.

Ante tan extraña situación el médico decidió consultar con dos hombres enviados por el rey, ellos fueron Nathanael St. Andre, cirujano anatomista del monarca, y Samuel Molyneux, secretario del Príncipe de Gales. Los enviados llevaron a cabo diferentes pruebas para verificar el fenómeno.

Después de los estudios remarcaron que no había fraude y que la mujer realmente había dado a luz a esos animalitos. A finales del mes de noviembre la mujer fue llevada a Londres envuelta en un verdadero escándalo.

Hasta ese momento nadie llegaba a sospechar que se trataba de un gran fraude, hasta que un reconocido médico Sir Richard Manningham señaló que era necesario realizar un examen quirúrgico del útero de la mujer. Las palabras parecieron ser lo suficientemente intimidatorias como para que se develara la gran farsa.

Mary explicó que ella misma se colocaba los conejos muertos dentro del útero cuando nadie la veía con el objetivo de hacerse famosa y con la esperanza de recibir una gran pensión por parte del Rey. Obviamente al conocerse la gran mentira fue enviada a prisión acusada de fraude. Los médicos que tanto la habían defendido cayeron en descrédito y sus carreras profesionales quedaron totalmente arruinadas.

Uno de los casos más extraños y extremos que nos muestra lo que es capaz de hacer una persona por obtener un poco de fama. Afortunadamente si estas embarazada y, por más que estés obsesionada con los conejos o con otros animales, lo que tendrás será un bonito y rozagante bebé, nada de cosas raras ni milagrosas. El verdadero milagro es el de la vida y no es de las cosas sobrenaturales.

Vía │El Diario Veloz
Foto │Flick – Priner

También te puede interesar

Comentarios

Enlaces y trackbacks

  1. Bitacoras.com 3 diciembre 2013

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *