3 noviembre 2009 Consejos, Opinión, Padres y madres

Estimado conductor con prisa,
Nos conocemos de vernos cada día en la carretera. Yo soy la conductora que desde tu punto de vista, va muy despacio. Tú, el impaciente, generalmente de coche potente. Entiendo que tienes prisa y que 130 no es una velocidad suficiente para tí. Por eso asomas tu nariz por mi cristal trasero cuando estoy adelantando. O decides que hay espacio suficiente para adelantarme por la derecha, obligandome siempre a frenar.

Cuando solo era mujer me molestabas, nunca entendí porqué tenías que acercarte tanto. Ni porqué, si te parezco tan mala conductora, confías en que no voy a dar un frenazo inesperado que haga que tu precioso coche se coma el maletero de mi utilitario. Antes me molestabas pero ahora que soy madre me irritas y me asustas. Puedes verlo, en el asiento trasero al que tanto te acercas, va sentado un bebé.

Conducir con niños no siempre es fácil, a veces chillan, quieren quitarse el arnés de seguridad o vomitan. Mientras mamá, papá o quien conduzca, debe mantener la concentración en la carretera e intentar calmar al pequeño. Si estamos en la ciudad y vamos despacio, seguramente buscamos un sitio donde parar para atenderlo. Lo único que falta es mirar por el retrovisor y encontrar tu bigote tan cerca que podríamos recortarlo. Y no estoy siendo feminista, también hay alguna mujer como tú, pero no es lo habitual.

Por mucho que te acerques no vas a conseguir ponerme nerviosa y que acelere más de lo que creo conveniente. Si me apuras puede que incluso baje la velocidad para minimizar los riesgos. También puede ocurrir que te encuentres con un camión a la derecha y conmigo delante a la misma velocidad y que hasta que la verruga de tu nariz no sea invisible para mí, no termine de adelantar.

Yo tengo todos los puntos, ¿y tú?. Seguramente mi carnet es más antiguo que el tuyo y no tengo ni una multa de aparcamiento, ¿y tú?. Recuerda que no siempre llevo a mi bebé y que tengo el coche a todo riesgo, ¿y tú?.

Si quieres nos vemos en el Jarama, en Cheste o donde más te apetezca, pero en la carretera y con mi hija en su sillita, dame espacio. Por cierto, la distancia con el coche de delante no es un hueco en el que entrar por tus narices y sin intermitente, se llama distancia de seguridad.

Ojalá no nos veamos más. Atentamente, una madre.

Foto | Motorspain

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  1. Bitacoras.com 3 noviembre 2009

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