30 noviembre 2009 Desarrollo, Padres y madres

herencia

Te seguimos contando de que depende que nuestros hijos hereden ciertas apariencias de familiares no tan directos, como tíos, abuelos o primos.

A pesar de las apariencias, esta clase de rasgos, como los mentones prominentes, narices grandes, hoyuelos y demás ‘marcas de la casa’ no son rasgos o genes que dominan sobre otros (como el color de los ojos). Dependen de la combinación de muchos genes diferentes y cada uno juega un pequeño papel. Si hay mucos casos de narices prominentes dentro de la familia, hay más probabilidades de que ésta se herede, pero no es nada que se imponga por sí, ya que hay que contar con el aporte del otro progenitor. De esta forma, de los hijos de estas hermanas, sólo uno tiene la nariz igual a la de su madre.

En el caso de la piel, hay muchas variantes, toda una paleta de colores, desde los tonos más oscuros de la raza negro, hasta pálidos de los nórdicos. El tono de la piel que herede un chico deriva, de nuevo, de una combinación de muchos genes, y al igual que el pelo, depende de la cantidad de melanina que cada uno de esos genes ‘ordena’ que se manifiesta en el chico.

Las variaciones dentro de la pigmentación dependerán de cómo son los padres y de la combinación de genes que tengan heredada.

El pelo depende de muchos genes, cada uno de ellos tiene un efecto pequeñísimo, que se va acumulando en nuestro árbol genealógico. Aunque el color oscuro y los rizos dominan frente al claro y el pelo lacio, si el chico ha heredado una mayor cantidad de genes de cabello rubio, que contiene menos melanina, puede tener el pelo más claro que sus padres. Eso sí, dentro de la lógica.

Vía | Ahora Mamá

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  1. De pelos 1 diciembre 2009

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