24 noviembre 2009 Desarrollo, Padres y madres, Recién Nacido

genes

Somos altos, bajitos, rubios, con nariz chiquita o grandota, estudiosos, traviesos…. Todos tenemos algo que nos diferencia de las demás personas. Cuando un óvulo es fecundado, se lleva a cabo un milagroso proceso de mezcla de genes para crear un nuevo ser humano único e irrepetible. Cada uno de los padres aporta la mitad de la herencia genética: su particular ‘código de barras’ que lleva en su interior toda la información de cómo será el bebé que está por venir.

Lo que determina cómo será un nuevo ser humano son sus genes, todos los seres humanos tenemos unos 36.000 genes que se encuentran agrupados en 46 cromosomas. Un bebé que nace tiene estos 46 cromosomas, que se agrupan en 23 pares, la mitad viene del padre y la otra mitad de la madre.

Cuando cada progenitor aporta su ‘mitad’ del par de cromosomas, todos los genes que éstos contienen se ponen a trabajar dividiéndose e intercambiando información entre ellos. El resultado de este proceso es lo que legaremos a nuestros hijos, lo que determina cómo serán. Como vemos, hay una gama enorme de combinaciones posibles.

Cada gen tiene una función determinada y aporta una pequeña característica del bebé que está por venir. Es, por decirlo de alguna manera, uno de lo ingredientes de la receta final que determinará cómo va a ser el niño.

Las ‘instrucciones’ de los genes vienen por duplicado. Pero el resultado final, es decir, el chico, sólo puede manifestar una. Si hay dos órdenes de cómo será la forma de la cara del bebé, pueden ocurrir dos cosas: o se impone una de las dos (quedando la otra latente en su código de barras genético) o ambas se combinan. Todo esto permite que la especie vaya variando y que todos seamos diferentes.

Vía | Ahora mamá

También te puede interesar

Comentarios

Enlaces y trackbacks

  1. Bitacoras.com 24 noviembre 2009
  2. Escrito en los genes (II) 25 noviembre 2009

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *