22 septiembre 2017 Salud

Bebé en el pediatra

Si has decidido llevar a tu bebé a la guardería debes saber que os esperan grandes cambios. Si bien lo enfocamos todo en el plano sentimental, el duro tránsito de la separación, la adaptación a la convivencia con otros niños o las dudas si estará correctamente cuidado, también debemos ser conscientes de otros “peligros” que aparecerán en esta nueva etapa de su vida. Riesgos que son totalmente normales e, incluso, necesarios para crecer y fortalecerse.

La convivencia entre los bebés es necesaria para que vayan creciendo en igualdad con el resto, aprendiendo a compartir, estrechando los lazos y buscando esa independencia, tan necesaria, más allá de los brazos de mamá. Pero no podemos olvidar que estar tanto tiempo juntos, además de compartir los juguetes o la merienda, también comparten otras cosas menos agradables como pueden ser los virus. Llevar al bebé a la guardería es asegurarte un buen número de enfermedades que padecerá, con toda seguridad, a lo largo de su nueva experiencia.

En la guardería los bebés se contagian con facilidad

Los bebés van formando su sistema inmunológico a partir de ir madurando, creciendo y conviviendo con el resto del mundo que le rodea. Por eso la guardería es el entorno perfecto para que ésto se produzca. Como en una reacción en cadena, cuando un bebé empieza a moquear porque anda un poco resfriado, pronto empezarán a sentir los mismo síntomas los niños que están a su alrededor.

En la mayoría de ocasiones se trata de pequeños trastornos de salud que se curan con unos pocos cuidados y que son totalmente normales. Para que te coja totalmente prevenida, quizás te convenga conocer cuáles son los más habituales y las que se contagian con más facilidad entre los bebés que conviven juntos en la guardería.

Bebés en la guardería

Las enfermedades más comunes entre los bebés

Detectar a tiempo cualquier infección en el bebé es fundamental para que no se complique y pueda presentarse con mayor gravedad. La mayoría de éstas las encontrará en la guardería, gracias a la convivencia con otros semejantes. Las que más fácil se contagian son:

  • Catarro y faringitis. Son infecciones de las vías aéreas superiores y se manifiestan a través de los mocos, la fiebre, tos o la congestión nasal. Aunque no son graves, el bebé se sentirá molesto y, posiblemente, pierda el apetito. No suele tener un tratamiento específico y desaparecerá a los tres o cuatro días siguientes, aunque nunca está de más que visites al pediatra.
  • Otitis o infección de oído. Consiste en la inflamación del oído medio ya que en él se acumula el moco, provocando una infección que suele ser bastante dolorosa. En los bebés es mucho más frecuente debido a que los órganos que componen el oído son más vulnerables para ello. Lo notarás por el exceso de mocos nasales, tos, ruidos en la garganta y, en algunas ocasiones, fiebre.
  • Conjuntivitis. Se produce en los ojos y suele ser bastante frecuente en los niños, bien porque se toquen con las manos sucias, se irriten por un ambiente contaminado o padezcan algo de alergia. Suele ser muy contagioso entre los bebés. El tratamiento son varios días con colirio antibiótico hasta que deje de tener los párpados inflamados y no se produzcan secreciones en los mismos.

Bebé con fiebre

  • Herpangina y mano-pie-boca. Ambos tienen síntomas similares ya que en el primer caso se trata de una infección en la parte superior de la boca, en la que aparecen unos puntitos rojos que acaban convirtiéndose en llagas bastante dolorosas. En el segundo caso, es lo mismo pero aparecen también en las manos y los pies. El causante es un virus que se propaga con el contacto o la respiración. Suele desaparecer en unos 10 días. Es importantísima una buena higiene para frenar el contagio.
  • Roseola. También es conocida como “sexta enfermedad” ya que se descubrió tras el sarampión, escarlatina, rubéola, varicela y megaloeritema. Todo empieza con una fiebre muy alta antes de que se manifieste con muchos granitos en el tronco, que se extienden a las extremidades. Dura entre 3 y 7 días y no tiene un tratamiento específico, simplemente necesitaremos algún antitérmico para disminuir la fiebre.
  • Gastroenteritis. La produce un rotavirus, del que ya existe una vacunación, y suele ser bastante frecuente entre los bebés. Aparece con diarrea, vómitos, fiebre, dolor abdominal y con alguna presencia de sangre o mocos. Se transmite a través oral o de las heces, por lo tanto la higiene es totalmente necesaria, tanto en los cambios de pañal como en los objetos que se utilicen para la alimentación. Hay que mantener al niño bien hidratado, utilizar una dieta astringente y ofrecerle probióticos que le ayudarán a fortalecer su flora intestinal.

Vía | Ser Padres
Fotos | Esta por mamá, BB Mundo y Ayayay

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