24 agosto 2015 Lactancia, Noticias

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A estas alturas ya no hay quien dude que la mejor alimentación que podemos ofrecer a nuestro bebé es la leche materna. Son múltiples sus beneficios, tanto de salud como de emotividad. Pero no hay que olvidar que todo aquello que consume la madre, su forma de vida o el contacto con el exterior, también le influye a nuestro bebé puesto que aparece, en una medida u otra, en ese compuesto lácteo.

En Estados Unidos, concretamente en la Universidad de Boston, se ha logrado demostrar, por primera vez, que el contacto que tiene la madre con ciertas sustancias químicas acaban siendo transmitidas al bebé por medio de la lactancia. Se trata de los perfluorados, un compuesto químico que aparece en multitud de objetos cotidianos con los que tenemos contacto cada día.

Los compuestos perfluorados se utilizan en detergentes, materiales antiadherentes (como sartenes, ollas…), las telas de los impermeables, algunos envoltorios y envases. Son sustancias que no se eliminan y que son unas de las causantes en la contaminación de los ríos e, incluso, del agua que llega a nuestros hogares. Que estas sustancias se encuentren en nuestro organismo provoca distintos problemas de salud, siempre dependiendo de las cantidades y del sistema inmunitario de cada uno, precisamente ahí es donde más ataca.

Y ha sido ahora, por primera vez, cuando los investigadores estadounidenses han comprobado como estas sustancias, que se encuentran en el organismo materno, son transferidos al bebé por medio de la leche materna. Para llegar a estos resultados hicieron un seguimiento a 81 niños a lo largo de cinco años, midiendo la cantidad de perfluorados, tanto de la madre como del bebé, durante sus primeros cinco años de vida.

El estudio demostró que a los niños que habían sido amamantados les aumentaba el nivel de esta sustancia entre un 20 y 30 por ciento cada mes. En el caso de aquellos que llevaban alimentación mixta, el aumento era menor.

Aunque al dejar de alimentarles se veía como los niveles descendían, los expertos, sin querer alarmar a la población concluyen:

No estamos desanimando a la lactancia materna, pero estamos preocupados por el hecho de que estos contaminantes se transfieran de generación en generación a una edad muy temprana.

Vía | Rtve
Foto | Flickr – Daniel Peinado

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