16 noviembre 2009 Consejos, Embarazo, Parto, Salud

El embarazo, una de las principales causas de pérdidas de orina

Cuando hablamos de embarazo y/o parto es casi imposible no hablar de pequeñas pérdidas de orina que pueden estar causadas por muchos motivos. Sin embargo, lo fundamental es saber cuál es el problema y buscarle una solución. Con el embarazo, los músculos del suelo pélvico se destensan debido al peso y a la presión que va ejerciendo el bebé. Asimismo, el hueco que le va quedando a la vejiga es mucho más pequeño de lo normal, por lo que se llena enseguida.

De ahí que a medida que va prosperando la gestación, la futura mamá tiene que acudir con mucha más asiduidad al baño de lo que estaba acostumbrada. Incluso así, es inevitable tener ciertas pérdidas (aunque sea de unas gotitas) al estornudar, al toser, al reír o al levantar algo que nos resulte pesado. Es lo que se denomina incontinencia de esfuerzo.

Según el informe ‘Estudio sobre los Hábitos de Salud e Higiene Íntima de la Mujer’, elaborado por la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), con la colaboración de la firma Ausonia, ha puesto de manifiesto que el 23 por ciento de las mujeres admite que tiene pequeñas pérdidas de orina, ya sea de forma esporádica o regular. Un porcentaje que va aumentando con la edad o cuando las mujeres están esperando un bebé.

El parto, además, puede provocar también la alteración de fibras musculares y, en ocasiones, incluso desgarros. La práctica inevitable de la episotomía en otras tantas mujeres, también es causa directa que afecta a los músculos que controlan la vejiga. Sin embargo, las alteraciones en la micción provocadas por el embarazo o el parto son reversibles y temporales, siempre que les dediquemos algo de tiempo para fortalecer de nuevo el suelo pélvico.

Para prevenir estas pérdidas la mayoría de los expertos recomiendan poner en práctica los famosos ejercicios de Kegel, uno de los mejores métodos para prevenir y frenar esas pequeñas pérdidas. Se trata de una gimnasia que se realiza con el suelo pélvico y que, por su discreción, puedes realizar en cualquier sitio.

Además de estos ejercicios, debes evitar llevar prendas que sean muy ajustadas o que aprieten la pelvis, y llevar protectores higiénicos, siempre y cuando los cambies con frecuencia y no los mantengas con humedad. Presta especial atención a la higiene íntima después de mantener relaciones sexuales, ya que a medida que avanza el embarazo son frecuentes estas pérdidas cuando se practica el sexo.

Pero, sobre todo, no te alarmes y tómatelo con mucha paciencia. Si eres constante con los ejercicios pronto desaparecerá.

Más información | Ausonia
Foto | Incontinencia

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