27 octubre 2009 Consejos, Desarrollo, Educación

educandole en su aseo personal

Los dos años puede ser el momento perfecto para que vayamos introduciendo a nuestro pequeño en el hábito de su aseo personal sin necesidad de nuestra ayuda. Crearle un buen hábito de salubridad, hará que crezca sano y fuerte, al mismo tiempo que va consiguiendo ganar terreno en su autonomía y realización personal.

Para poderlo conseguir sin traumas y sin necesidad de ser excesivamente severos, lo mejor es ir introduciéndole la tarea de una forma lúdica y divertida, a medida que vaya creciendo iremos elevando el nivel de exigencia pero siempre, sin perder la parte alegre de la tarea. Importante, también, predicar con el ejemplo. Ya hemos dicho en muchas ocasiones que de poco o nada sirven las palabras si no van acompañadas con los gestos que intentamos inculcar, así que lo mejor es hacerlo con él: lavarse las manos antes de comer, cepillarse los dientes después de la comida, etcétera. También es importante explicarle porqué es necesario cuidar bien la higiene: los gérmenes, los bichitos, la enfermedad… temas hay de sobra para inventarte una historia que, seguró, le convencerá.

Las primeras tareas que ya puede ir haciendo solo, evidentemente en un principio guiados por nosotros, son:

  • Lavarse las manos. Fundamental que lo haga antes de cada comida. Podemos alentarlo comprándole jabones con formas o colores divertidos. De igual modo debemos facilitarle las cosas, poniéndole un taburete para que pueda alcanzar al lavabo sin problemas. También vigilaremos que se enjabone y aclare correctamente.
  • Peinarse. Aunque seguro que ya anda haciendo sus pinitos como estilista con sus muñecos, ahora debemos introducirle este hábito en su rutina diaria. Esto le ayudará, además, a desarrollar su destreza manual. Dejemos que empiece con nuestro pelo para que se vaya habituando a un buen cepillado y luego ofrezcámosle gestos divertidos y muecas extrañas mientras se peinan frente al espejo.
  • Cepillarse los dientes. Ya hemos hablado en otras ocasiones de la necesidad de una minuciosa higiene bucal desde bien pequeños. Como en el resto de tareas, debemos introducirla como un juego, invitándole a que saque la lengua, a que haga gestos graciosos, etcétera. También nos sirve alentarle diciéndole que este ‘trabajo’ ya es de mayores (a los pequeños les encanta sentirse como adultos). Sin duda esta es una de las tareas que requiere más paciencia y vigilancia por nuestra parte a fin de que se realice de forma efectiva.
  • Enjabonarse en el baño. Ya pueden empezar a enjabonarse, por delante, mientras se bañan. Lo mejor es que le vayamos indicando que lo hagan por partes: los brazos, las piernas, el cuerpo…Además, de este modo, le ayudamos a crear un esquema mental de su propio cuerpo.

Vía | Ser Padres

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