8 febrero 2012 Opinión, Padres y madres

Ser padres es vivir algo nuevo cada día
El test de embarazo salió positivo y ya os habéis hecho una idea de cómo va a cambiar vuestra vida. Sois más o menos conscientes de lo que viene y lo que se espera de vosotros. Tenéis familiares, amigos, libros y páginas de Internet en las que informaros sobre todo lo relativo al embarazo y el bebé. Incluso puede que estéis algo abrumados. Pero hay cosas que damos por supuestas y no se suelen contar, la mejor parte.

Me refiero a todas esas buenas tareas o a la parte buena de las tareas que os tocarán a partir de ahora. Porque casi todo lo que se vive con el bebé se puede disfrutar. El momento de levantarse, con esos pelos alborotados, el calorcito que desprenden y la sonrisa que ponen al verte. La hora de comer, bien poniéndotelo al pecho o dándole su biberón, sintiéndole muy cerquita. Los nervios de hambre y la sonrisa de satisfacción cuando terminan.

O más adelante, ver las caritas que ponen con los alimentos nuevos, aplaudir cuando se comen todo o algo les gusta mucho o limpiarle los churretes que le quedan por toda la cara. La hora del baño, que salvo unos meses del primer año, disfrutan como locos. Hay que intentar tomarse un rato para dejarle jugar en el agua y contigo. Y cuando le sacas envuelto en la toalla, tan tierno y achuchable. Darle mimos antes de la siesta o de irse a la cama por la noche, incluso cuando no quieren y le tienes horas en brazos. Vigilar su sueño y empaparte de la ternura que desprenden cuando están dormidos con los bracitos hacia arriba y los puños casi cerrados.

Los ratos de juego, los nuevos descubrimientos y la posibilidad que te da de sorprenderte a través de él. Provocarle carcajadas moviéndole por el aire y simulando que se va a caer o cuando le “asustas”. Aguantarte la risa cuando le corriges o le dices que no a algo y te pone esa carita de pillín tan comprometedora. Pero para mí uno de los mejores momentos es el cambio de pañal. Sí, es un momento sucio, y puede no gustarle, pero cuando es muy pequeñín es de los pocos ratitos que está despierto. Y cuando es mayor de los pocos en que lo tienes tumbadito. Es el mejor momento, junto con el del baño, para aprovechar y hacerle unas buenas cosquillas, comértelo a besos, jugar al cucu-tá, darle un masajito…

Podría seguir escribiendo pero no se si terminaría de contar cosas bonitas. Como decía antes, todo se puede disfrutar si lo miras desde la perspectiva correcta. Cada día aprenden algo nuevo que hay que celebrar, aplaudir y disfrutar con ellos. Acompañarles y guiarles, con todo lo que ello implica, son las mejores obligaciones que yo he tenido y tendré nunca. ¡Bienvenidos al increíble mundo de la paternidad!

Foto | Flickr-Tim & Selena Middleton

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  1. Bitacoras.com 8 febrero 2012

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