7 octubre 2009 Entretenimiento, Ocio

disfraz casero para halloween: fantasma

Ya estamos metidos de lleno en el mes en el que se celebra Halloween. Es cierto que aquí en España no ha sido nunca una tradición aquello de vestirse e ir pidiendo chuches de casa en casa, pero sí que somos los primeros en importar todo aquello que suponga diversión y jolgorio. Quizás por la influencia de las películas estadounidenses o por quitarle seriedad a lo que tradicionalmente ha sido siempre una noche en la que recordar a nuestros fallecidos, lo cierto es que cada día son más las zonas del mundo y de nuestro país que han adoptado esta forma, entre macabra e infantil, de celebrar el simbolismo de la muerte.

Y una parte muy importante de esa noche son los disfraces. Es cierto que no tienen por qué ser relacionados con el mundo del terror, pero, siendo la noche que es, lo más adecuado es presentar un aspecto lo más terrorífico posible. Por eso aquí os voy a dejar, para abrir boca y que no os resulte muy difícil de hacer, un divertido fantasma hecho con restos que tengamos en casa.

Podemos hacerlo aprovechando sábanas, cortinas, telas viejas, algún vestido que ya no usemos o cualquier tejido que podamos conseguir de cualquier mercadillo. Eso sí, lo principal es que tiene que ser de color blanco.

Plegamos la tela por la mitad y la cortamos a la altura del niño. Una vez ajustada cortaremos dos redondeles para los ojos o uno más grande por donde asomar la cara al completo. Debemos tener en cuenta que si el niño es muy pequeño posiblemente le agobie tener toda la cara tapada con la tela. También, si te apetece, puedes hacerle unos agujeros a los costados por donde asomar los brazos, en este caso, lo ideal es ponerle unos guantes blancos a fin de ocultar las manos, otra alternativa es dejarlos escondidos bajo la sábana.

En cuanto al maquillaje lo mejor es utilizar el blanco para pintarnos la cara y dar un aspecto de auténticos aparecidos. En el mercado existen pinturas especiales para estas ocasiones aunque siempre puedes recurrir a los polvos de talco. Unos últimos toques son pintarse los labios y los ojos de negro.

También puedes, como el de la foto, añadir algún detalle en forma de parche (por aquello de darle un toque de color) o pintarle, sobre la tela de la cara, una simpática sonrisa.

Vía | Euroresidentes

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